El Fomento de las Políticas Inmigratorias en Argentina (1870-1930)

Durante la segunda parte del siglo XIX y hasta 1930 el mundo experimentó un periodo de inmigraciones masivas. Exploramos las razones que explican su fomento.

El Fomento de las Políticas Inmigratorias en Argentina (1870-1930)

Durante la segunda parte del siglo XIX y hasta 1930 el mundo experimentó un periodo de inmigraciones masivas. Exploramos las razones que explican su fomento en la Argentina.

D

urante la segunda parte del siglo XIX y hasta 1930, el mundo experimentó un periodo de inmigraciones masivas, originado principalmente por migrantes europeos hacia el continente Americano y Oceanía. Argentina fue un caso particular ya que fue uno de los países que más inmigración europea recibió y donde la política de puertas abiertas se evidenció con mayor fuerza.

Las razones que explican el proceso pueden rastrearse en las malas condiciones económicas y sociales de los países de origen y la necesidad de mano de obra de los países receptores. Italia, por ejemplo, había sido desmembrada después de la caída de Napoleón Bonaparte en 1815, y se encontraba parcialmente bajo el poder de Austria. Las guerras del período, sumadas a la dificultad de reconciliar las diferentes regiones y sus dialectos, crearon na situación de trastorno social y económico, corrupción, desempleo (mayoritariamente rural), y desigualdad entre las clases sociales.

Pero además del factor económico, es importante comprender la relevancia que ocupó la idea del inmigrante como agente civilizatorio, dentro del programa político de desarrollo de la élite gobernante liberal de la época.

Carreta con inmigrantes italianos. Fotografía de Frank George Carpenter.
Carreta con inmigrantes italianos. Fotografía de Frank George Carpenter. Wikimedia Commons.

Alberdi por ejemplo comparaba “poblar” con civilizar; con la idea de poblar se refería específicamente a inmigrantes europeos y a la necesidad de que exista un claro fomento de ésta política por parte del Estado.

Sarmiento por su parte destacaba la virtud moralizante del inmigrante europeo, y su rol positivo en la instalación del orden. La inmigración en el ideario liberal decimonónico era vista como la energía viva necesaria para renovar por completo las instituciones arcaicas del antiguo régimen colonial.

Este ideario fue el que imprimió de forma profunda las medidas de fomento establecidas. En la Constitución de 1853 se evidencio esto último por medio del establecimiento de derechos civiles igualitarios a los inmigrantes, en el artículo 25 que prohibía expresamente la restricción del ingreso a los extranjeros y en la ley de inmigración de 1876.

Inmigrantes europeos desembarcando en Argentina en el siglo XIX.
Inmigrantes europeos desembarcando en Argentina en el siglo XIX. Wikimedia Commons.

Ahora bien con el advenimiento de la primera guerra mundial se produjo un desplome del comercio internacional, que generó impacto económico en varios de los países receptores. Comenzaron a levantarse voces contrarias a la inmigración las cuales se plasmaron en leyes tendientes a restringir su flujo. Este proceso se destacó principalmente en Estados Unidos (el principal país receptor de inmigración durante la época) donde se establecieron cupos y exámenes de cualificación.

Lo que caracterizó al caso Argentino fue que durante todo el periodo de inmigraciones masivas, la política de auspicio sufrió muy pocos cambios y casi no tuvo grupos de poder que fueran serios detractores. Esto permitió que la política de puertas abiertas se extendiera en el tiempo. La excepción fue la Liga patriótica que con un mensaje de nacionalismo y xenofobia buscó reprimir los movimientos anarquistas y socialistas de la época, los cuales estaban compuestos mayormente por trabajadores inmigrantes. Sin embargo su eje discursivo no estaba orientado contra los inmigrantes en su conjunto, sino en oposición al inmigrante politizado.

Buenos Aires. Huelga de Panaderos. Los dueños de la panadería fabricando pan, 1902.
Buenos Aires. Huelga de Panaderos. Los dueños de la panadería fabricando pan, 1902. Documento fotográfico. Inventario 21878. Archivo General de la Nación Argentina.

En contraposición, la elite agraria brindo apoyo a la política de fomento inmigratorio, dado su interés por obtener un flujo constante de mano de obra necesaria para las labores en el campo. Sorprende que si bien la tendencia mundial observada principalmente en países como Estados Unidos y Australia era que los sindicados y partidos políticos vinculados a los obreros se opusieran a la inmigración por su efecto negativo en el salario real, en Argentina no sucedió.

Posiblemente la razón que pueda explicarlo fue la enorme fuerza de movilidad social ascendente que se observó en la sociedad argentina durante toda la época, la cual permitió mantener las condiciones económicas en constante crecimiento. Además, hubiera sido difícil pensar un discurso anti-inmigratorio exitoso en una sociedad donde tanto los miembros de gran parte de la élite política como la sociedad en su conjunto, eran primera o segunda generación de inmigrantes.

Fuentes:

  • Alberdi, Juan B. (1837). Bases y puntos de partida para la organización política de la República de Argentina.
  • Sánchez Alonso, Blanca (2007). La racionalidad de las políticas migratorias en la primera globalización: el caso argentino. Revista de Instituciones, Ideas y Mercados Nº 46, pp. 233-264.
  • Cortés Conde, Roberto (1979). El progreso argentino, 1880-1914. Buenos Aires, Ed. Sudamericana.
  • Devoto, Fernando (2003b). Historia de la Inmigración en la Argentina, Buenos Aires. Ed. Sudamericana.
  • Díaz Alejandro, Carlos (1970). Essays on the Economic History of the Argentine Republic,. New Have, Yale University Press.
  • Germani, Gino (1955). Estructura social de la Argentina. Buenos Aires, Ed. Raigal.
  • Sarmiento, Domingo F. (1845). Civilización y barbarie e las pampas argentinas.

Más Orígenes e Historias

Más Guías y Tutoriales

Más ADN y Genética

Servicios

Leave a comment