Las Fotografías que Harry Grant Olds tomó en Sudamérica en 1899-1916

Harry Grants Old fue un fotógrafo Americano que emigró a Sudamérica en 1899. En sus viajes tomó cientos de hermosas y únicas fotografías.

Harry Grants Old fue un fotógrafo Americano que emigró a Sudamérica en 1899. En sus viajes tomó cientos de fotografías de Chile y Argentina. En este artículo exploramos su historia y algunas de sus obras destacadas.

Harry Grants Old nació en Ohio, Estados Unidos, en 1869. Aunque practicó la fotografía en su país de origen (abrió varios estudios fotográficos justo con su socio Albert Willman), no fue hasta 1894 que abordó el barco Buffon rumbo a Sudamérica.

Durante su viaje de Nueva York a Buenos Aires, H. G. Olds tomó 176 instantáneas retratando cada puerto de escala incluidos Pernambuco, Bahía, Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires y el estrecho de Magallanes. 

Fotografías de Harry Grant Olds: Estación de Trenes del Tigre, Buenos Aires, ca 1901.
Fotografías de Harry Grant Olds: Estación de Trenes del Tigre, Buenos Aires, ca 1901.

La primera experiencia de Grant Olds como fotógrafo en Sudamérica sucedió en Valparaíso, donde consiguió trabajo como fotógrafo retratista para el estudio de Obde W. Heffer. La colección de fotos chilenas incluyen costumbres del puerto y edificios (muchos de los cuales serían desafortunadamente destruidos por el terremoto de 1906). 

Su siguiente parada, y el lugar donde permanecería hasta el final de su vida, fue Buenos Aires. Apoyado inicialmente por su tío John Apthorp, instaló un estudio de fotografía comercial (documental y publicitaria), el único de su tipo. Olds tomó el primer negativo de Buenos Aires el 5 de Agosto de 1900. Aunque Olds planeaba originalmente regresar a Estados Unidos, el negocio fue tan exitoso que el fotógrafo se quedó – eso sí, mandó llamar a su novia Rebecca Jane Rank, quien llegó el 12 de mayo para su boda. 

En 1901 Olds fue nombrado fotógrafo oficial de la Sociedad Rural Argentina, cargo que ejerció hasta 1916. Desde entonces, sus fotografías de vistas y costumbres han sido publicadas en una variedad de revistas y postales. Harry Grants Old murió en Buenos Aires en 1943.

Fotografías de Harry Grant Olds: Olds en el Buffon (sentado, de chaqueta blanca y gorra).
Fotografías de Harry Grant Olds: Olds en el Buffon (sentado, de chaqueta blanca y gorra).

La Estancia Huetel: Palacio Francés en Buenos Aires

La Estancia Huetel es un chateau de impronta francesa en el partido bonaerense de 25 de Mayo y fue construida en el siglo XIX.

La Estancia Huetel es un chateau de impronta francesa en el partido bonaerense de 25 de Mayo. Fue construida en el siglo XIX por una destacada familia aristocrática. Hoy, el majestuoso palacio permanece cerrado al público en medio de una estancia de 7.000 hectáreas.

La Estancia Huetel fue diseñada por el arquitecto suizo Jacques Dunant, quién se destacó en la Argentina con sus encargos y proyectos. Otras obras de Dunant incluyen la Catedral de San Isidro (1898), el Hotel de Sierra de la Ventana, el Teatro Ateneo y el Municipal de Bahía Blanca, la Residencia Ortiz Basualdo en Avenida de Mayo 776, los Palacios San Fernando, Santamarina y Dosé-Armstrong varios chalets de veraneo en Mar del Plata.

El palacio de la Estancia Huetel tiene una impronta francés estilo Luis XIII y fue construido en etapas, comenzando en 1906. Huetel significa “mulita” en lengua indígena. Entre los detalles únicos de este imponente edificio podemos encontrar una suntuosa escalera de mármol, estatuas, una fuente, un lago, terrazas y cuarenta dormitorios – a pesar que su ocupante era viuda y no tenía hijos!

la Estancia Huetel en la revista Caras y Caretas.

Aquellos afortunados que eran invitados a visitar la estancia plantaban un árbol en el establecimiento. Por ejemplo, Eduardo VIII, Príncipe de Gales, plantó uno en 1925. Según cuentan las historias, el Duque de Windsor llegó en tren hasta el corazón de la estancia con el ferrocarril Sud – Huetel tenía su propio andén! Otro de los personajes ilustres que se hospedó en el palacio fue Marcelo T. de Alvear, presidente de Argentina entre 1922 y 1928. 

El Palacio fue construido para Concepción Unzué de Casares, única heredera del célebre don Saturnino Unzué y un personaje mítico de la aristocracia argentina que impulsó la construcción de una gran cantidad de espacios religiosos, instituciones educativas y asilos. 

Concepción Unzué murió en 1959. No tenía hijos, por lo que dejó la estancia y palacio a su sobrina Josefina Álzaga Unzué de Sánchez. Su hija, Josefina Sánchez Álzaga Larreta, heredó luego la propiedad. 

El bellísimo Palacio Huetel sigue habitado por los descendientes. Sólo el círculo más íntimo y algunas afortunadas personalidades pueden acceder a la estancia. Esperamos que algún día las puertas de Huetel se abran para celebrar la historia de uno de los palacios más hermosos de la Argentina.

la Estancia Huetel - Vista Aerea

El Camino de la Seda en Italia

El camino sin fin de la seda. 8.000 km de viaje y la producción doméstica de seda en la Italia del siglo XIII.

Por Meri Trentini

El camino sin fin de la seda. 8.000 km de viaje con sus compañeros de ruta: pieles, alfombras, armas, utensillos, productos agrícolas , metales, ganado y gente. 

Cuando era niña escuche un relato familiar que estaba tan alejado de lo conocido que quedo impreso en mi memoria. La abuela de mi abuela, que ahora , después de añosde investigación, tiene nombre y apellido, Maria Delai, había trabajado en una fabrica de gusanos de seda en la Alta Italia, antes de migrar con su pobreza e hijos a cuesta a La Merica. Y su historia de caminos migrantes se enlazó como por arte de magia con la transitada y legendaria Ruta de la seda. Vamos a asomarnos a su historia y veamos como todos los acontecimientos se entrelazan para hacer la historia, nuestra legendaria historia humana, donde todo hace a todo , y el pasado y  el presente son un crisol del cual gotea nuestra vida.

El gusano de seda (Bombyx Mori) no es realmente una larva, sino una oruga, nacida entre 400 huevos del tamaño de un alfiler. Se las incuba diez días y se las ponen a comer hojas de mora (para que la seda tenga la mejor calidad) durante seis semanas. Aumentan su tamaño 10.0000 veces, cambian de color y se aferran a una rama a tejer su capullo impermeable y brillante, que los cubre por completo. Sacudiendo su cabeza 300.000 veces van hilando su fina red, de mas de un kilometro de largo. Con esas hebras se teje la tela más delicada, la seda.

La manufactura de la seda siempre tuvo cuatro etapas: El cultivo de las moreras, la cría de los gusanos, el desarrollo de la fibra y el Tejido de la tela. Y en oriente era especialmente un trabajo de las mujeres por la delicadeza y paciencia del genero femenino. Tanto es así que decían que los gusanos necesitaban un ambiente especial para su desarrollo, que detestaban el frio, la humedad, la suciedad ,el ruido, los gritos, el olor a pescado frito y las mujeres después de parir (personalmente creo que podría ser por la tristeza del posparto que aun no estaba estudiada). Nace entonces  el arte de la Sericultura, tan inmensamente importante que la Mitologia China tiene, como una de sus diosas, la Diosa de la Seda.

Larvas de gusanos de seda.
Larvas de gusanos de seda "Fifth instar". Imagen cortesía de Wikipedia.

La seda fue y sigue siendo la tela mas preciada y cara. Llega de Oriente pero muchas cosas han de pasar antes que nuestros ancestros vivan de ella, como obreros, tal cual los gusanos.

Dice la leyenda que en el año 2640 la mujer del Emperador chino Huang Di, de catorce años, de nombre Xi Lingshi, estaba tomando una taza de té, cuando cayó de una morera un capullo en ella,  y desenvolviendo el capullo el filamento que lo formaba observó que era extensísimo y bello (su brillantez se debe a que las fibras no tienen forma cilíndrica sino de prismas triangulares, por lo que reflejan la luz).

Desde ese hecho casual, su hilado posterior y el uso para finos paños, transcurrieron 2000 años de secreto guardado celosamente en China, bajo un decreto imperial que condenaba a la pena de muerte a quien lo divulgara.  

En el año 139 AC se abre la ruta mundial de comercio que va desde el lejano este de China hasta el Mar Mediterráneo,  y con ella nace el nombre de Ruta de la Seda,  por ser el artículo que generaba más movimiento. Alrededor del año 300 dc ya se conoce en Japón e India el secreto de su producción. Pero, para el Imperio Romano, continúa siendo un misterio, tanto es así que creían que la seda era un producto de una especie de “árbol de lana” y los seres que lo habitaban ”sericum”, vivían hasta trescientos años, sumando en su creencia lo exótico con el secretismo y la imaginación.

En el siglo II los chinos ya habían establecido entonces la ruta para exportar seda a Occidente. Saliendo generalmente de Pekín las caravanas eran realmente importantes, de 100  a 500 personas con camellos y yaks. Cada animal era capaz de transportar aproximadamente 140 kg de mercadería y toda la comitiva tardaba alrededor de un año para llegar al Mediterráneo, satisfaciendo el deseo de delicadas y ricas sedas en occidente, intercambiándolas por oro, marfil, caballos o piedras preciosas.

Seda medieval
El camino de la seda y los viajes de Marco Polo. Imagen de una caravana, cortesía de Wikipedia.
Las principales rutas del camino de la seda.
Las principales rutas del camino de la seda. Imagen cortesía de Wikipedia.

Pero el secreto de la seda, al cumplir su ciclo de siglos, ya no podrá permanecer oculto. Mercaderes, ladrones y espías de todo tipo, sumados a monjes y diplomáticos van llevando la noticia de la producción milagrosa, y lentamente se va esparciendo hacia Europa.

En el 552 el Emperador Bizantino Justiniano, en su imperio Romano de Occidente, recibe los primeros huevos de gusano que, según dice la leyenda, dos monjes persas habían traído en escondidos en sus bastones de bambú.

La Seda en Italia

La toma de Constantinopla por los Cruzados en 1204 implica la decadencia de la ciudad imperial , y a partir del siglo XIII Italia desarrolla una producción doméstica tras haber traído 2000 tejedores calificados desde Constantinopla. En los siglos XI y XII  Lucca se desarrolla exponencialmente con la entrada de tejedores judíos y griegos de Sicilia y Sur de Italia. La burguesía, nueva emergente clase social, demanda productos de lujo como antes los demandaban los habitantes del lejano Imperio Romano.

Alrededor de 1750 más del 60% de los terrenos no desarrollados estaban cultivados con viñedos que producían vino de baja graduación alcohólica y  de media y baja calidad. No se podían conservar mas allá del año, por lo tanto su comercialización era imposible conformando entonces el acompañamiento básico de la gente mas pobre.

En 1776 se funda la “Sociedad Patriótica” para promover con sus publicaciones la agricultura y todo lo referente a su manufactura. El siglo siguiente no trae grandes cambios, todo lo contrario, se suma el problema del azote de la enfermedad de la vid, el “Mildiu Polvoriento”, a las convulsiones territoriales y políticas en Venecia y Lombardia, en 1854.

Y ahí es donde la actividad del cultivo de la morera para alimento de los gusanos de seda comienza a ser la actividad agrícola mas importante, y la de las vides queda relegada. Hacia fines del 1700 en el Ducado de Milán se habían plantado 600.000 arboles, demandando gran cantidad de mano de obra y resultando el producto final una seda de altísima calidad. Y paralelamente surgen las hilanderías con todo lo inherente a la manufactura, bobinado, personal, etc.

En Inglaterra y Francia ocurre lo mismo y realizan grandes avances en la producción de la seda y la gran vedette del oriente también luce y ornamenta a los que pueden adquirirla.

Producción de la seda en Europa
Producción de la seda en Europa. Mujeres trabajando la seda en un grabado de 1590-1600.

La producción crece infatigablemente, y para mediados del siglo diecinueve supera en un 600% a la del siglo anterior..

En 1858 se instala una hilandería en el Monasterio de San Ambrogio, en Cologno Monzese, también se crían ahí los gusanos y en Milán, Monza y Cernusco sul Naviglio se instalan otras siete fábricas.

En 1930 se hace presente la enfermedad de los capullos y la tecnología mas avanzada hace que desaparezcan las pequeñas fábricas para ceder el paso al proceso de industrialización en la zona milanesa.

Y que pasó mientras con la Ruta de la Seda? Pues esto:

La nueva ruta de la seda.
La nueva ruta de la seda. Imagen cortesía de Wikipedia.

Hoy en día la producción es una combinación de técnicas antiguas  y modernas y China retoma el protagonismo, esta vez construyendo en la actualidad dos rutas combinadas, una terrestre y otra marítima, conectando como en la antigüedad, el lejano Oriente Ruso y Chino con los puertos marítimos Europeos. Crea o recrea así dos grandes rutas, uno, el Puente terrestre euroasiático que tendrá un recorrido de 16 días, y el Puente Marítimo, de 35 días para llevar la mercadería de Oriente a Occidente y viceversa.

La ingeniería china del más alto nivel se ha puesto a trabajar en el faraónico proyecto para liderar el mercado mundial y mover 500.000 millones de dólares en 60 países con este armado.

No podemos estimar si será una oportunidad para esos países o una batalla campal para el dominio del comercio global.

Pero si tengo la certeza que todo está relacionado y conectado con todo en nuestro mundo, y el largo camino de la seda, la vida de María, las rutas del futuro, las moreras de Italia, el destino de los obreros de las factorías y el de las ricas damas y caballeros que disfrutaban el lujo, intervienen y llegan a nuestra vida y forman parte de ella y de los que vendrán. El Camino de la Seda también es un camino nuestro.

Nota por Meri Trentini. Meri nació en Entre Ríos, estudió Literatura en la Universidad de Buenos Aires y colabora regularmente con Origenes.online escribiendo sobre costumbres, lenguaje, viajes e historias familiares.

Santiago del Estero: Historia de la Ciudad más Antigua de la Argentina

La creación de ciudad de Santiago del Estero, capital de la Provincia, se remonta al siglo XVI. Aunque la fecha exacta se desconoce, su fundación se estima entre los años 1550 y 1553- ninguna otra ciudad argentina la supera en antigüedad!

La ciudad fue el primer centro colonial y el primer proyecto urbano exitoso de toda la región. Los habitantes que conformarían Santiago habían intentado en dos ocasiones fundar una ciudad de nombre “El Barco“. Un militar y conquistador español, Juan Núñez de Prado, había sido el autor del nombre – en honor a su ciudad natal en España “El Barco de Ávila“. Ya en su ubicación actual, la ciudad fue finalmente llamada Santiago (por el Apóstol Santiago) del Estero (por hallarse junto a una laguna cercana al río Dulce), exactamente el 25 de julio de 1553. Los primeros pobladores de la ciudad provinieron de dos contingentes principales: el primero del Perú, y el segundo, que en definitiva resultó ser el más numeroso, llegó desde Chile. Luego se sumaron indios yanaconas, de habla quechua, lengua que dio origen al actual quichua santiagueño, ampliamente difundido en la provincia. Los primeros vecinos de Santiago del Estero constituyeron las cabezas de las familias criollas más antiguas de la República Argentina.

Por muchos años, Santiago del Estero fue la única ciudad del actual territorio argentino que subsistió, mientras que otras fueron atacadas o abandonadas por sus respectivos ocupantes.

Santiago del Estero: Casa de Gobierno, Legislatura y Palacio de Justicia en 1906.
Santiago del Estero: Casa de Gobierno, Legislatura y Palacio de Justicia en 1906. Fuente: Wikimedia.

Numerosas expediciones fueron lanzadas desde Santiago del Estero, fundando sucesivamente las ciudades de San Miguel de Tucumán (1565), Córdoba (1573), Salta (1582), La Rioja (1591), San Salvador de Jujuy (1593) y Catamarca (1683). Es por este motivo que Santiago es a menudo conocida como “madre de ciudades“.

Inicialmente parte del Virreinato del Perú, en 1776 y con la conformación del Virreinato del Río de la Plata, Santiago quedo incluida en la Intendencia de Salta del Tucumán. La ciudad adhirió con entusiasmo a la causa emancipadora la Revolución de Mayo en 1810 (contribuyendo con hombres a la causa de la independencia, lo cual provocó el despoblamiento de su territorio), y formó parte de la efímera República de Tucumán hasta el 27 de abril de 1820, cuando se convirtió en capital de la nueva provincia de Santiago del Estero al proclamarse la autonomía provincial gracias a una revolución iniciada por el comandante Juan Felipe Ibarra.

Además de ser punto de partida de la conquista militar, la ciudad también lo fue de la evangelización católica. Santiago fue sede del primer obispado, formando a los sacerdotes que fundaron conventos en otras ciudades. La ciudad fue también sede de los primeros institutos de enseñanza, escuela y Seminario, anteriores a la Universidad de Córdoba.

Centro Cultural Del Bicentenario, Santiago del Estero.
Centro Cultural Del Bicentenario, establecido en el edificio reciclado de la antigua casa de gobierno, construida en 1868.

El Terremoto de 1817

El 4 de julio de 1817, a las 17.30, un terremoto con una magnitud estimada de 7,0 en la escala de Richter sacudio Santiago del Estero, causando graves daños, agrietando la tierra y prolongándose hasta el día 11, con intervalo de horas. El epicentro fue en 28°00′S 64°30′O, a una profundidad estimada de 30 km. El año 1817 no fue precisamente el mejor para Santiago del Estero, ya que en enero y febrero azotaron a la incipiente ciudad vientos huracanados que sembraron destrucción y pánico.

Hasta principios del siglo XVII, la región santiagueña se había integrado a la economía minera alto-peruana a través del abastecimiento de textiles “de la tierra“, que los indios entregaban en calidad de tributo. Las “carreterías” alejaban a veces para siempre a los pobladores de la zona, declinando luego de no poder insertarse eficazmente en los circuitos dependientes de Potosí. El gran crecimiento económico y demográfico de Buenos Aires, que se incrementa aun mas con la creación del Virreinato del Rio de La Plata, reorienta parte de los flujos que partían del interior.

En 1884 el Ferrocarril Central Argentino llega a Santiago del Estero. Con capitales británicos, su expansión había sido impulsada por intereses en explotar la abundante madera de quebracho de la provincia. La linea troncal Rosario – Córdoba – Tucumán vinculó a las ciudades con Buenos Aires, tejiendo el abanico que hasta la primera guerra mundial consolidaría el foco en la capital del país. Si bien desde 1721, con la introducción de esclavos africanos, la zona había pasado a ser una importante productora de cereales y hortalizas, la colonización de la pampa húmeda con inmigrantes europeos le quitó ese lugar de privilegio. Políticamente, el ferrocarril contribuyo a la aceleración del proceso de organización nacional y a la movilización de personas a grandes distancias con reducciones significativas en el tiempo de viaje. La inmigración, que antes se asociaban al transporte de ganado y textiles, ahora incluye a aquellos que se trasladan para ofrecer sus brazos en las cosechas trigueras de Buenos Aires y sus alrededores. Muchas familias se instalaran como campesinos, otros temporalmente como jornaleros y trabajadores de estación.

Inaugurado en 1917, la gran sala del Petit Palais fue centro para funciones cinematográficas, teatrales y de café concert.
Inaugurado en 1917, la gran sala del Petit Palais fue centro para funciones cinematográficas, teatrales y de café concert. Fuente: Wikimedia.

Santiago del Estero presenció numerosos cambios a principios del siglo XX. Cuatro avenidas delimitaron el centro de la ciudad: Rivadavia, Alsina, Roca y Moreno. Se establecieron las plazas Belgrano, Independencia, Gral. Roca (hoy Lugones), Absalón Rojas (hoy San Martín) y San Martín (hoy Absalón Rojas). Y en el centro, el Mercado Armonía nucleaba los productos de fincas y chacras. Se inauguró el Hospital de la Caridad (después Mixto, hoy Diego Alcorta) y comenzó el alumbrado público.

Luego una epidemia de paludismo a causa del estancamiento de las aguas de un brazo muerto del río Dulce, por iniciativa del doctor Antenor Álvarez se procedió al rellenado y posterior plantación de 1000 eucaliptus para absorber la humedad del suelo, dando origen al Parque Aguirre. El servicio de agua corriente se inauguró en 1907, y también lo hicieron en el mismo año el Matadero Municipal (hoy Mercado de Abasto), en 1908 el Colegio Nacional, en 1910 el teatro Veinticinco de Mayo, en 1911 la Avenida Costanera (ampliada luego en 1917), y en 1916 la Escuela del Centenario y se procedió a la pavimentación de las calles principales utilizando adoquines. En 1926 se terminó la construcción del Puente Carretero, donado por el gobierno alemán como un acto de reparación hacia la República Argentina por el hundimiento de dos barcos durante la Primera Guerra Mundial.

Folklore y Gastronomía

El folclore, con sus tradicionales chacareras (el baile que los paisanos dedicaban a las hijas mujeres de los chacareros, para festejar las buenas cosechas), comenzó a conocerse gracias a Don Andrés Chazarreta, quien alrededor de 1921 incursiona en Buenos Aires en su afán de rescatar los ritmos originarios no sólo de Santiago, sino de toda la Argentina. El vocablo “chacarero”, trabajador de la chacra, en quechua santiagueño significa maizal. Hoy patrimonio cultural típico de Santiado del Estero, la provincia y la ciudad han dado origen a muchos de los más destacados intérpretes y compositores de música popular del país.

Y en la gastronomía, Santiago es también una chacarera de sabores. El locro, la humita, los tamales, las empanadas, la chanfaina y la sopa de quinua, son platos típicos de la región. También alfajores de dulce de leche elaborados con una pizca de anís y dos cucharadas de alcohol, chipacos y tortillas. Elaboraciones multicolores que contrastan el paisaje de tierra y sol, aromas del monte  y sabores cautivantes. Son estas tradiciones y otras las que convierten a Santiago en una de las principales provincias gastronómicas del país y uno de los lugares mas ricos en patrimonio.

Vista aérea de la ciudad en 1922.
Vista aérea de la ciudad en 1922. Imagen cortesía de Santiago Ciudad.

Lugares Destacados de Santiago del Estero

La Plaza Libertad, ubicada en el centro, está cubierta de ricas especies vegetales y ofrece en invierno el colorido espectáculo de sus lapachos en flor.

La Catedral Basílica, establecida en 1876, trae a la memoria la creación, en Santiago del Estero, de la primera Diócesis en territorio argentino, en el año 1570.

El Convento de San Francisco reúne el Templo de estilo neogótico, el Museo de Arte Sacro, que conserva joyas religiosas de los siglos XVIII y XIX y objetos que pertenecieron a San Francisco Solano, y la Celda Capilla, morada del santo y sencillo recinto levantado por los aborígenes entre 1590 y 1594. La Iglesia de la Merced conserva una antigua imagen de la Virgen María donada por el Gral. Juan Felipe Ibarra.

El Parque Aguirre es el principal pulmón verde de la ciudad, espacio de recreación y asiento de clubes de distintas disciplinas deportivas.

En la Casa Museo de Andrés Chazarreta se exhiben pertenencias de quien, durante 54 años de labor, recopiló y compuso centenares de piezas folklóricas.

El Centro Cultural del Bicentenario,inaugurado en 2010, conforma un importante polo cultural frente a la Plaza Libertad, que contiene tres museos: El Histórico, el Antropológico y el de Bellas Artes, así como múltiples espacios de exposición.

La Inmigración hacia Chile durante los siglos XIX y XX

La inmigración europea hacia Chile, a diferencia de otros países de la región latinoamericana nunca fue masiva. Cuando se observa la distribución porcentual de los flujos migratorios europeos hacia América Latina puede confirmarse que Chile era el país menos elegido entre los inmigrantes. Argentina representaba el 45,5% ubicándose en el primer lugar, Brasil concentraba el 33%, Cuba el 14%, Uruguay el 4%, México el 3%, y Chile el 0,5%.

El común denominador para todos los países de la región fue por un lado el interés genuino de los migrantes en asentarse en esos territorios, y por otro la política deliberada de fomento de la inmigración europea por parte del Estado. A principios del siglo XIX Chile se había constituido como república independiente, lo cual generó la apertura del intercambio comercial con el exterior y produjo atracción de grupos de inmigrantes europeos. El Estado fomentaba la inmigración ya que su objeto era poblar, potenciar la industria y la exportación de materias primas de regiones específicas. En el imaginario de los gobernantes predominaba el supuesto de que un territorio poblado traería el progreso económico, gracias al espíritu del orden y trabajo propio de los europeos, argumento que se hacía oír en toda la región.

Imagen de Puerto Montt en 1912.
Imagen de Puerto Montt en 1912. Winter, Nevin O., Wikimedia Commons.

Recién comenzado el siglo XIX desembarcaron contingentes de inmigrantes ingleses, quienes predominaron respecto del resto de los inmigrantes hasta final del siglo. Tenían un papel relevante en la economía internacional y Chile representaba  una posición estratégica privilegiada en el ruta del Estrecho de Magallanes. Entre 1846 y 1875 se generó una importante ola migratoria de origen Alemán, quienes se instalaron primero en Valparaíso y luego en la zona sur del país, entre Valdivia y Puerto Montt.

Por su  parte, hasta 1860 el número de inmigrantes franceses en Chile fue muy reducido, arribando de forma individual, lo que se conoce como “inmigración libre”; 20 años más tarde comenzaron a llegar los primeros contingentes de franceses encuadrados en el marco de las campañas de fomento de la inmigración por parte  del Estado chileno. Provenían del país Vasco, de Burdeos, de Charentes y de las regiones situadas entre Gers y Périgord. Se instalaron en la zona sur del país austral.

Luego de 1880 el origen nacional de los contingentes migratorios comenzó a diversificarse llegando también españoles, italianos, portugueses, suizos, y yugoslavos.

Sociedad Suiza de Beneficencia de Victoria Chile
Sociedad Suiza de Beneficencia de Victoria Chile, unos años después de la llegada de los Colonos Suizos (1883-1889). Fuente: Wikipedia.

A finales del siglo XIX, Chile recibió el primer contingente de inmigrantes árabes, provenientes principalmente de Palestina, Siria y el Líbano. Estos grupos continuaron  llegando hasta 1960, debido a razones sociales, económicas y religiosas acontecidas en sus países de origen. Se distribuyeron por todo el territorio chileno, aunque una parte importante se concentró en la ciudad de Santiago.

Las colectividades provenientes del sur de Europa, tales como españoles e italianos, tuvieron un desarrollo evolutivo creciente hasta la década de 1930. Posteriormente, la guerra civil española produjo nuevamente la llegada de contingentes españoles, quienes con el paso del tiempo se constituyeron como el grupo migrante más importante del país.

Casa de madera y Tejuela, Primera Etapa Colonización Alemana, Camino a Alerce, Puerto Varas
Casa de madera y Tejuela, Primera Etapa Colonización Alemana, Camino a Alerce, Puerto Varas. Fuente: Wikipedia.

Como puede observarse, Chile recibió contingentes de diversas partes de Europa y Medio Oriente. A pesar de ésto, el saldo neto de ingresos no se destacaba demasiado, lo cual caracterizó el fenómeno de inmigración en Chile por grupos reducidos y flujos irregulares.

Predominaba el perfil comercial en el inmigrante promedio, la gran mayoría se asentó en la ciudad capital y alrededores y rápidamente comenzó a desempeñar su oficio comercial. Por supuesto también llegaron jóvenes y adultos agricultores y obreros. Puede decirse que los británicos y alemanes tenían el control del comercio internacional, mientras que los españoles e italianos se ocupaba del circuito comercial urbano.

Por su parte, el gobierno chileno comenzó a institucionalizar los procesos de fomento a la migración europea y en 1882 creó la Agencia General de Colonización e Inmigración en Europa, con sede en París y subdelegaciones en otras ciudades europeas. Su objeto era llevar adelante el reclutamiento de inmigrantes europeos promoviendo la emigración hacia Chile. En la propuesta se les ofrecía un terreno de 40 hectáreas, asistencia médica y bonificaciones monetarias y materiales para que puedan instalarse. Quienes aceptarán, debían cumplir con una serie de obligaciones como por ejemplo no podrían vender sus tierras antes de que se cumplan 5 años de residencia; debían comenzar a reembolsar al Estado chileno a partir del tercer mes después de su llegada; debían trabajar la tierra durante el primer año de estadía, caso contrario se les podría retirar la concesión de las mismas.

Estas exigencias generaban dudas entre los migrantes al mismo tiempo que los obligaba a buscar alternativas disponibles en otros países de la región.

Año 1931, primer encuentro de inmigrantes húngaros residentes en Chile.
Año 1931, primer encuentro de inmigrantes húngaros residentes en Chile. Fuente: Wikipedia.

Para principios del nuevo siglo se registró apenas una entrada media anual de 1.000 inmigrantes europeos. Los flujos eran reducidos y las causas principales fueron la ausencia de tierras agrícolas disponibles gratuitamente para los recién llegados, las malas condiciones climáticas, y la difícil relación con las poblaciones autóctonas. Todo esto generaba malestar y decepción ya que las propuestas iniciales de las agencias y del gobierno chileno no reflejaban esta realidad, lo cual no contribuyó para que los inmigrantes exhortaran a familiares y amigos del viejo continente a realizar la travesía e instalarse en este lejano país.

Las medidas de fomento continuaron vigentes incluso a pesar de la guerra civil de 1891, la cual afectó el ingreso de flujos migratorios. Con la llegada del nuevo siglo,  la escasez de presupuesto generó la suspensión del programa de atracción de inmigración europea, la cual continuó pero de forma espontánea y sin acompañamiento por parte del Estado. Este programa logró elevar los índices de inmigración, y en 1907 el censo registró que el 4,14% de la población en Chile era inmigrante. Esta cifra fue la más alta de la época manteniéndose en ese lugar durante varios años. Si se lo analiza en forma comparada, Argentina alcanzaba en ese periodo un 30% de inmigrantes en el total de la población.

Como hemos señalado, la inmigración europea hacia Chile presentó límites que reportaron a la ubicación, naturaleza y condiciones climáticas del país. A pesar de que los flujos migratorios fueron reducidos e intermitentes, los contingentes lograron asentarse y consolidarse en territorio austral aportando a la ciudadanía y evolución de las costumbres chilenas.

Arquitectura alemana en el sur de Chile: Casa Bittman, Puerto Octay, Chile.
Arquitectura alemana en el sur de Chile: Casa Bittman, Puerto Octay, Chile.

Fuentes:

  • Gutierrez Roldan, Hector G. (1989). La inmigración española, italiana y portuguesa: Chile 1860 -1930. Revista Latinoamericana de demografía, Notas de Población Vol. 17 N° 48. (Santiago de Chile, Chile).
  • Enrique Fernández, Domingo (2006). La emigración francesa en Chile, 1875-1914: entre integración social y mantenimiento de la especificidad. Flux migratoires du XIXe et XXe siècles en Amérique latine. Les Cahiers ALHIM.
  • Estrada Turro, Baldomero (2012). Desarrollo empresarial urbano e inmigración europea: Españoles en Valparaíso, 1880-1940. Universidad Complutense de Madrid (España).

El Desarrollo del Ferrocarril en Argentina y su Relación con la Inmigración

El ferrocarril, como fenómeno mundial, surgió en el siglo XIX y se desarrolló fuertemente durante el siglo XX, constituyéndose como símbolo de la modernidad y el progreso.

En Argentina, la primer línea férrea fue inaugurada en 1857 en la provincia de Buenos Aires fomentada por capitales argentinos, aunque rápidamente se sumaron capitales británicos y franceses. Estos dos últimos fueron tomando mayor preponderancia en la definición y desarrollo del ferrocarril en el país a lo largo del tiempo. Por su parte, el Estado argentino también participó en la expansión ferroviaria, mediante los llamados ferrocarriles de fomento; se trató de líneas que llegaban a lugares lejanos que no resultaban rentables para las inversiones privadas. El objetivo era fomentar el desarrollo económico de esas regiones apartadas y controlarlas políticamente.

En 1863 se comenzó a construir el Ferrocarril Central Argentino. La Red Ferroviaria Argentina llegó a ser una de las más grandes del mundo durante este periodo, alcanzando cerca de 100.000 km de rieles. El desarrollo de este fenómeno estuvo muy relacionado por una parte con el contexto internacional y el hito que significaba esta nueva forma de transporte, y por el otro con el modelo económico agro-exportador, basado en la producción agrícola y la ganadería. Su instalación modificó sustancialmente la circulación de las personas, de los bienes de capital y de la tecnología. Trajo velocidad en las comunicaciones, acotó los tiempos de traslado y modificó la concepción de las distancias.

Locomotora La Porteña, la primera locomotora del Ferrocarril Oeste.
Locomotora La Porteña, la primera locomotora del Ferrocarril Oeste. El 29 de agosto de 1857 realizó el primer viaje en tren, desde la Estación del Parque hasta La Floresta, Buenos Aires, Argentina. Fuente: Wikimedia Commons.

Por su parte, la instalación y puesta en marcha requirió no solo de los materiales necesarios (rieles, locomotoras, maquinarias, etc.), todos ellos confeccionados en el exterior, sino también de ingenieros y expertos que contaban con los conocimientos necesarios, como así también la mano de obra calificada para operar estas tecnologías (maquinistas de locomotoras, telegrafistas, administrativos, entre otros), lo cual inicialmente generó inmigración británica hacia Argentina, aunque no de forma excluyente.

Esto se constató en el hecho de que los encargados de la construcción del Ferrocarril del Oeste fueron el ingeniero civil inglés, Williams Bragge, el francés Paul Moulliard y John Allan, ingeniero mecánico británico.

Es claro que esta época estuvo marcada por la inmigración como política de Estado.

El principal objetivo era poblar el territorio y consolidar una sociedad civilizada basada en las enseñanzas de economía, orden y moralidad que introducía la cultura europea. Predominaba los inmigrantes de origen italiano y español principalmente. Durante el siglo XIX los británicos emigraron en forma masiva, pero eligieron países que representaban mejor sus costumbres tales como Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

El porcentaje que emigró hacia América del Sur fue pequeño, sin embargo Argentina fue el país que recibió mayor cantidad, seguido por Brasil y Chile. Los atraía el escenario comercial y las grandes oportunidades que ofrecía este desconocido país. Las primeras olas migratorias estuvieron compuestas por aventureros, los llamados pioneros. Más tarde se daría el fenómeno de las cadenas migratorias.

Mapa del Ferrocarril General Belgrano
Mapa del Ferrocarril General Belgrano y el resto de la red ferroviaria argentina en el momento de su máxima extensión (aprox. 1960). Fuente: Wikimedia Commons.

Avanzado el siglo XIX, el Estado argentino comenzó a regular el ingreso de los contingentes migratorios. En 1869 se creó por decreto la Comisión Central de Inmigración, la cual permitió contar con mayor control y acompañamiento, a la vez que arrojaba luz respecto de las estadísticas oficiales y las características de la población recién llegada. En el año 1875 el gobierno del presidente Avellaneda presentó un proyecto de ley que pretendía orientar la inmigración en función de las necesidades del país, proponiendo el fomento para continuar desarrollando el modelo económico agroexportador.

Las corrientes migratorias en este sentido, contribuirían al incremento de la producción, del consumo, de las exportaciones, y de la recaudación aduanera. Los ferrocarriles por su parte, aportaban al transporte de los bienes conectando las regiones del país con el puerto

La política de fomento de la inmigración, en tal sentido, debía ser entendida como uno de los pilares del desarrollo económico del país: mano de obra especializada en las nuevas prácticas productivas.

El proyecto de ley presentado en 1875 fue aprobada un año más tarde y con esto se confirmaba la obligación del Estado argentino de brindar alojamiento, manutención y traslado a los inmigrantes, lo cual indicaba que el Estado tendría un rol importante en la recepción de los flujos migratorios. A su vez, intervendría también en la búsqueda y selección de candidatos en los países de origen, y una vez llegados Argentina los trasladarían a territorios específicos donde podrían comenzar a trabajar.

De esta manera, puede observarse una importante modificación en la regulación de la migración por parte del Estado, aunando esfuerzos con el fin de potenciar el modelo económico de agro-exportación.

Trabajadores ferroviarios, 1952.
Trabajadores ferroviarios en 1952. Imagen cortesía de Archivo General de la Nación.

En 1890 se produjo una fuerte crisis económica y financiera en Argentina, que frenó sustantivamente el desarrollo de toda la red ferroviaria, tanto la de origen estatal como la privada. Sin embargo el interés por el sector ferroviario permaneció intacto. Durante la primera década del nuevo siglo existieron propuestas de compra de los ferrocarriles del Estado, por parte de capitales extranjeros.

Si bien se barajó la posibilidad de privatizar los ferrocarriles estatales, a partir 1916 (durante el primer gobierno de Yrigoyen) se marcó una clara tendencia abandonar definitivamente esta idea. El criterio que había imperado durante el siglo anterior había sido el de un “Estado subsidiario temporario”, el cual invertía en el fortalecimiento de la red ferroviaria para luego delegar la operación de las mismas a capitales privados.

A partir de la presidencia de Yrigoyen se fortaleció la idea de la re-inversión pública en las líneas ferroviarias y la competencia con las empresas privadas. Esta tendencia se mantuvo y se realizaron nuevas inversiones que permitieron durante década del ‘20 la extensión kilométrica de los ferrocarriles del Estado.

El desarrollo del nuevo siglo traería aparejado la transformación del mercado de transporte terrestre y la decadencia del transporte ferroviario a nivel mundial. La crisis mundial de la década del ‘30 y el advenimiento de la segunda guerra mundial llevaron a los capitales extranjeros a intentar deshacerse de las empresas ferroviarias. Para el Estado Argentino, esto significó una oportunidad de profundizar el ideario fortalecido durante las primeras décadas del siglo, lo que llevó a la nacionalización de varias líneas de ferrocarril.

Fuentes:

  • Salerno, Elena (2001). Los ferrocarriles del Estado, conectividad y política en la Argentina. Universidad Nacional de Luján (Argentina).
  • Badaloni, Laura (2015). Ferrocarriles e ingenieros. Aportes a una historia más allá de las fronteras nacionales. Investigaciones Socio-históricas regionales (ISHIR) y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
  • Fernandez, Alejandro (2017). La ley argentina de inmigración de 1876 y su contexto histórico. Universidad Nacional de Luján (Argentina).
La Trochita del Ferrocarril General Roca.
La Trochita del Ferrocarril General Roca, cuyo recorrido se extiende 402 kms desde Esquel and El Maiten en Chubut hasta Jacobacci en Río Negro. Fuente: Wikimedia Commons.

La Emigración Española Durante el Franquismo

La crisis económica iniciada con la caída de la bolsa en 1930 afectó negativamente el flujo de migración española al mundo. Durante el periodo previo, entre 1880 y 1930, se produjeron diversas olas de migrantes que principalmente se dirigieron hacia América Latina. Sin embargo, con la crisis financiera los países latinoamericanos tomaron políticas restrictivas para proteger el salario de la población local.

Con el inicio de la guerra civil española comienza un período de emigración que estuvo motivado por razones muy distintas a las que primaron en migraciones anteriores. Durante el periodo previo a 1930 las olas migratorias estuvieron motivadas por razones económicas y por las oportunidades de trabajo en los países latinoamericanos. A partir del inicio de la guerra civil en 1936, la principal motivación fue el exilio político de refugiados republicanos.

Dada la naturaleza de esta migración, muchos países latinoamericanos se opusieron a recibir a estos contingentes por temor al desarrollo de ideas extremistas. De esta manera se observa un cambio en el grupo de países receptores. Si durante la etapa previa al año ‘30 los principales destinos migratorios habían sido Argentina, Cuba y Brasil, ahora serian principalmente México y en menor medida República Dominicana, Ecuador y Chile.

A su vez, se produjo una disminución de los flujos migratorios, ya que durante el periodo de 1921 a 1930 se contabilizaron más de 800 mil personas que emigraron hacia América Latina. Ahora bien, de 1936 hasta el final de la segunda guerra mundial en 1945 se registraron nada más que 35 mil emigrantes. Argentina tomó una posición neutral durante gran parte de la guerra, y contó en las primeras filas del gobierno con grupos militares adherentes a las potencias Nazi-Fascistas del Eje. Posiblemente esto explique la poca afluencia de refugiados españoles republicanos durante la etapa de la guerra civil.

Cuaderno con dictado de la época franquista.
Cuaderno con dictado de la época franquista. Fuente: Wikimedia Commons.

En el año 1939 finaliza la guerra civil española, con la victoria de Franco y el inicio de la dictadura militar que duraría hasta 1975. En relación a la política migratoria existieron 2 períodos: por un lado los años previos a 1945, y por otro la etapa que abarca desde 1946 hasta la muerte de Franco.

Durante los primeros años del franquismo perduró una política de restricción a la emigración. La visión durante esta época fue que el fomento a la migración traía pérdidas económicas para el régimen, a causa de la huida de divisas que generaba un perjuicio a la debilitada balanza comercial española. Además existía una intención de incrementar la población del país y por consiguiente la emigración no contribuía a ello.

A partir de 1946 una nueva concepción del gobierno franquista modificó radicalmente la política migratoria. Franco comprende que la emigración puede ser útil a los fines de la dictadura, funcionando como una “válvula de escape” a las “presiones políticas” de los cuadros opuestos al régimen. Además se produce un cambio en la visión de la política poblacional, comprendiendo que existía una presión demográfica que no podía ser procesada por la débil economía española de posguerra.

Cartilla de racionamiento de la posguerra española
Cartilla de racionamiento de la posguerra española, año 1945. Exposición Historia del Dinero. Depositada en el Museo de Prehistoria de Valencia, Comunidad valenciana, España.

Un reflejo de ello fue que la mitad de la población del país continuaba ligada al sector agrario, y el débil sector urbano industrial no permitía absorber la mano de obra excedente. Como resultado la economía no lograba alcanzar el pleno empleo, lo cual ponía en riesgo las bases del régimen.

El cambio de dirección se plasmó en un conjunto de medidas políticas que auspiciaron el éxodo migratorio español. Entre ellas se otorgó mayor flexibilidad a la entrega de pasaportes, para lo cual se estableció como único requisito la presentación de una “carta de llamado” o un contrato de trabajo de un consulado español en el país de destino.

En 1948 se habilitó la salida de divisas, luego de que el país hubiese alcanzado el equilibrio de las cuentas externas. También se adhirió al Comité Intergubernamental de Migraciones Europeas (C.I.M.E.), el cual aseguraba medios de transporte a migrantes con recursos insuficientes para la travesía a ultramar. Se firmaron diversos convenios migratorios con otras naciones y se creó el Instituto Español de Emigración (I.E.E.) para permitir la planificación y regulación de la misma.

Evidencia del éxodo fueron los saldos migratorios netos negativos entre los años 1951 y 1960 en las regiones de Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla-León -incluidas Cantabria y La Rioja-, Extremadura, Galicia, Murcia y País Valenciano. Las únicas  tres regiones donde se observaron saldos migratorios positivos fueron las regiones de Cataluña, Madrid y País Vasco (incluida Navarra) donde existía un mayor desarrollo industrial dentro de las inmediaciones urbanas.

Cristobal García, arando en lo alto del Camino Majadahonda, año 1950
Imagen de arado en 1950 en El Saucejo, provincia de Sevilla. La agricultura española durante los años cuarenta se caracterizó por la baja productividad y la escasa tecnificación. Fuente: Wikimedia Comons.

Al igual que en el periodo de las migraciones masivas entre 1880 y 1930, la nueva ola migratoria iniciada en 1946 tuvo como primer región de origen a Galicia, con casi la mitad de los emigrantes; le siguieron Canarias, Cataluña, Andalucía, Asturias, Madrid y Castilla-León. Sin embargo a diferencia del periodo previo a 1930 la media anual de emigrantes fue más baja. Las razones fueron que las zonas industriales de Cataluña, Madrid y el País Vasco tenían un incipiente desarrollo industrial que permitía ofrecer oportunidades de empleo absorbiendo una proporción de potenciales migrantes.

A su vez la alta persistencia de una mayor selectividad en las políticas migratorias de los países de origen impactó a las corrientes migratorias. Particularmente los países de América Latina, como Argentina durante el gobierno de Perón, estaban embarcados en el desarrollo de un proceso de industrialización liviana que requería de mano de obra cualificada. Incluso en la definición del primer plan quinquenal peronista se puso de manifiesto la necesidad de limitar las entradas a 50.000 por año, y condicionar el perfil del inmigrante: obreros industriales y técnicos especializados.

Un renglón aparte lo ocupó el caso venezolano, que si bien en el periodo previo a 1930 no había sido destino importante para la emigración española, durante la etapa de posguerra ocupó el segundo lugar como país de destino. El mayor arribo de migrantes españoles se explicó debido al éxito de la industria petrolera que determinó el desarrollo de nuevas inversiones, construcción de refinerías y mayores recursos fiscales para la obra pública. Por esta razón el gobierno auspició el ingreso de inmigrantes, brindando preferencia a españoles gracias a su mejor asimilación cultural e idiomática.

Otra diferencia con el período previo a 1930 fue que el flujo de migrantes estacionales entre España (principalmente Canarias) y Cuba prácticamente desapareció. El flujo migratorio tendió a ser permanente, reflejando un índice de retorno menor, lo cual significó una pérdida demográfica para España mayor (cerca de 400.000 habitantes).

Hacia fines de la década del ’40 y hacia mediados de la década del ’50 la situación económica en los países de Latinoamérica cambio de sentido. El proceso de desarrollo de industria liviana en Argentina comenzó a mostrar sus límites. Por otra parte, en Venezuela se observó un aumento del desempleo. El cambio en las condiciones económicas de los países de destino determinó que los flujos de migrantes españoles modifiquen el rumbo hacia países de Europa central (principalmente Alemania, Francia, Suiza, Gran Bretaña, Bélgica, entre otros) que estaban en pleno auge económico tras haber dejado atrás el período de reconstrucción posterior a la guerra.

La nueva dirección migratoria permitió extender el período de esta ola, que fue decreciendo gradualmente hasta revertirse casi por completo luego de la muerte de Franco. A partir de allí se da inicio a una nueva etapa completamente diferente, con la reconstrucción democrática del país acompañada por el auge económico.

Fuentes:

  • Palazón Ferrando, Salvador (1992). La emigración española a América latina durante el primer franquismo (1939-1959). Anales de la Universidad de Alicante. Historia Contemporánea. 1991-1992.
  • Sallé Alonso, Mª Ángeles (2009). La emigración española en América: historias y lecciones para el futuro. Fundación directa.

La Emigración Española al Mundo en el Periodo de Migraciones Masivas (1880 a 1930)

Aunque hoy en día se tenga una mirada diferente, España ha sido durante mucho tiempo un país con tradición de emigración. Durante la época de las denominadas “migraciones masivas” que abarco el periodo de 1880 hasta la crisis del año 1930, España contribuyó de forma decisiva en los flujos de migrantes hacia el resto del mundo. El contingente migratorio durante esta época fue tan importante en su magnitud que superó al que se produjo durante los cuatro siglos del periodo colonial.

Posiblemente una de las principales razones que explican la emigración durante esta época sea el crecimiento demográfico en el campo y el débil desarrollo industrial del país, que no logró ofrecer las suficientes oportunidades de trabajo en los principales núcleos urbanos. Por otra parte el continente Americano funciono como un polo de atracción a una gran cantidad de emigrantes con deseos de hallar oportunidades de crecimiento económico y aventuras.

América en su conjunto absorbió más del 85% de los emigrantes españoles, el 15% restante tuvo como destinos África (Marruecos, Argelia y Guinea Ecuatorial) y Asia (fundamentalmente Filipinas  y Australia). En la mayoría de los casos se observa una preferencia por aquellos países con estrechos vínculos históricos con la colonia española. No todos los países de América resultaron igualmente atractivos para los emigrantes españoles, algunos de los nuevos países fueron más receptivos a la inmigración española y ofrecieron mejores oportunidades en función de una mayor asimilación cultural.

Libros de pasaportes españoles de los años 30.
Libros de pasaportes españoles de los años 30, que registran nombres, lugares de origen, estado civil, y profesión entre otros.

Por ejemplo Estados Unidos fue el principal destino para emigrantes europeos durante la etapa de migraciones masivas, sin embargo no fue el principal destino para los emigrantes Españoles.  En cambio, lo fueron Cuba y Argentina y en forma secundaria Brasil (zona cafetalera de San Pablo), Uruguay, México y Chile. Argentina fue el principal destino gracias a las mayores oportunidades de trabajo y salario real. Cuba y Brasil también fueron destinos importantes, donde se intento suplantar la mano de obra esclava por inmigrantes de baja cualificación, pero esta razón también explica las peores condiciones de trabajo. Los casos más característicos se observaron en San Pablo y en la construcción del ferrocarril Madeira Mamoré, donde las condiciones rozaron prácticas esclavistas y la poca adaptación al clima tropical genero considerables muertes.

Por otro parte las nuevas naciones que se habían independizado de las colonias Europeas comprendieron que su futuro dependía de atraer inmigrantes europeos, necesarios para poblar las extensas tierras casi inhabitadas en varios de los países y ofrecer mano de obra para el desarrollo económico. Para alcanzar este objetivo muchos países aprobaron leyes que fomentaron la inmigración, establecieron oficinas de promoción en países europeos e incluso algunos como Brasil y Australia, ofrecieron subvenciones para costear el pasaje en barco.

Sin embargo la inmigración no fue en todos los casos permanente, sino que tuvo carácter temporal como la llamada “inmigración golondrina” para cubrir trabajos de cosecha en los campos. De hecho durante esta etapa el 57% de la inmigración española retornó al país. Un caso característico fue el flujo de inmigrantes estacionales entre Canarias y Cuba para cubrir la mano de obra en la zafra azucarera.

Barco de emigrantes, cerca de 1915.
Barco de emigrantes, cerca de 1915. El nombre del barco lee "Valencia".

El perfil del inmigrante fue el varón, joven y soltero. El número de hombres duplico al de las mujeres, esta elevada proporción se debe en parte a la relevancia de la inmigración temporal. Con el tiempo la proporción de inmigrantes mujeres fue en aumento a partir de que los hombres se asentaban y se producía la reunificación familiar en el país de destino.

Cuba presentó los niveles de masculinidad más elevados producto de la necesidad de mano de obra temporal en la zafra. Por el contrario, la emigración en Argentina se halló en gran parte formada por familias que emigraron con el objetivo de establecerse en forma definitiva, objetivo perseguido por el gobierno. Por otra parte la zona de Sao Paulo en Brasil busco atraer mujeres y hombres por igual para trabajar en cultivos cafeteros. Sin embargo, las mujeres también conformaron un grupo migratorio de relevancia a pesar de que su lugar en la historia se vio invisibilizado por el hecho de que en los registros no se contabilizaba su profesión. En su mayoría se trató de mujeres jóvenes, solteras, con bajo nivel educativa (el analfabetismo en mujeres era mayor que en los hombres) y de origen humilde.

Inmigrantes españoles en el pueblo de Arias, provincia de Córdoba, Argentina
Inmigrantes españoles en el pueblo de Arias, provincia de Córdoba, Argentina. Imagen cortesia de Wikimedia Commons.

Las razones para comprender las motivaciones de los inmigrantes a emprender el viaje fueron primordialmente las económicas, pero también se pueden enumerar otras causas. En el campo fue destacable la lógica de los sistemas de herencia, que favorecía exclusivamente a los primogénitos, dejando sin herencia y sin tierra al resto de los hijos, quienes se veían obligados a emigrar para tener un sustento. Además fue importante el deseo de evasión del servicio militar, que en el caso español duraba 3 años. Por otra parte, el poder de la información sirvió como amplificador de las oportunidades en otras tierras. También se produjo el “efecto llamado” por parte de quienes emigraban y luego enviaban cartas a familiares, amigos o vecinos invitando a seguir sus pasos. La red de apoyo sirvió para reducir el costo informativo y el riesgo que implicaba el traslado. Por último se desarrollo una “economía de la migración” que funciono conectando regiones en España con lugares de destino y creando “cadenas migratorias” entre ambos.

El flujo de emigrantes desde España fue muy desigual entre regiones. Durante dicha época existió una marcada prevalencia de Galicia como principal expulsor abarcando el 41,8% del total. Este hecho fue tan característico que en países como Argentina se atribuyo el término  “gallego” para referirse al migrante hispano en su conjunto. En línea con lo anterior, Castilla-León explico el 12,4%, Andalucía el 9,7% y Asturias el 9,10%. Respecto a las regiones donde la inmigración tuvo mayor peso en la población local las más afectadas fueron Galicia, Asturía, como así también Canarias, y en menor medida Cataluña y Castilla-León.

El Vasco de la Carretilla en Kilómetro 3, Chubut, Argentina, en septiembre de 1935
El Vasco de la Carretilla en Kilómetro 3, Chubut, Argentina, en septiembre de 1935. Imagen cortesia de Wikimedia Commons.

Finalmente el periodo de migraciones masivas termina en el año 1930 por los efectos negativos producidos por la caída de la bolsa.

A partir de esta fecha los gobiernos latinoamericanos tornaron a una política migratoria más selectiva. En la Conferencia de los Estados Americanos miembros de la OIT, celebrada en 1936 en Santiago de Chile se puede percibir un cambio de dirección donde se aprobó continuar con las políticas de inmigración pero adoptando medidas tendientes a proteger el empleo de la población autóctona. El periodo de entreguerras disminuyo aun mas los flujos migratorios, aun así durante la etapa del franquismo se vuelve a observar una nueva ola de inmigración española hacia el mundo.

Fuentes:

  • Sallé Alonso, Mª Ángeles (2009). La emigración española en américa: historias y lecciones para el futuro. Fundación directa.
  • Devoto, Fernando (2007): La inmigración de ultramar. En: Torrado, Susana (comp.) Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario. EDHASA, Buenos Aires.
  • Sanchez-Alonso, Blanca. (2007). La racionalidad de las políticas migratorias en la primera globalización: el caso argentino. Revista de Ideas, Instituciones y Mercados.

La Gastronomía Argentina, un crisol de Razas y Ollas

Sabemos que el concepto de Gastronomía, formada por dos palabras de origen griego, “gastros”, estómago y “nomos”, que
significa orden, o ley, es, en resumen, la norma del estómago. Y no podemos de ninguna manera desconocer que forma parte de la Cultura, al ir asociada a las tradiciones, la geografía, las costumbres y la historia de los pueblos.

Argentina es un país de entrecruzamientos culturales, un destino elegido por millones de seres humanos que fueron corridos de sus tierras de origen por hambre, persecuciones políticas y religiosas, por guerras, por falta de trabajo; circunstancias coyunturales de una Europa convulsionada.

Hasta la Primera mitad del siglo XIX la cocina estaba signada por la impronta indígena y mas tarde, con la llegada y colonización de los primeros españoles, ambas se fusionan.

Si nos sentamos a sus mesas, comeremos asado, carbonadas, guisos carreros, de vizcacha, de pacú, sopas , guisos con cerdo,
maíz, porotos, puchero, mazamorra (cultura precolombina mas influencia española), locro (del quechua “Luqru“, de raíces andinas, papas y maíz blanco), tortas fritas, dulce de leche.

Platos de porciones abundantes y sin mucho refinamiento. Y si vemos qué comen los esclavos y los muy pobres, en su menú están las vísceras, entre ellas el mondongo, los chinchulines, las tripas vacunas desechadas por los de mejor posición económica.

Fotografia de Empanadas. Imagen Creative commons por やましこ
Asado criollo

Y a mediados del 1800 bajan de los barcos los de la lejana orilla, los inmigrantes europeos, en su mayoría , huyendo de sus paupérrimas condiciones de vida, y así, la fuerza autóctona de América comienza a mezclarse con el paladar europeo.

A fines del siglo XIX, los italianos llegan a torrente. Solamente entre 1880 y 1930, arriban cuatro millones. La primer oleada eran en su mayoría chacareros del Norte de Italia, Del Piamonte, de Genova, del Veneto, de zonas rurales. Vienen perseguidos por el desempleo, la corrupción, la desigualdad social.

Ya entrado el siglo XX arriban los italianos del Sur; Calabria, Sicilia, expulsados por la pobreza. En general se asientan en las grandes ciudades, no son labradores, tienen otros oficios. Arriban después de la Primera Guerra, se interrumpe en los años de la Segunda guerra y finaliza entre los anos 50 y 60 del siglo pasado.

Y todos ellos, los del norte y los del sur, traen las pastas, frescas o secas; tallarines, gnoquis, ravioles, la fainá, de origen genovés, la pizza, derivada de la cocina napolitana, la fugazza, descendiente de la focaccia genovesa. Llega la polenta, del Norte de Italia, los panes dulces, hermanos de los panettones milaneses, los chorizos, bondiolas y salamines de Lombardia, el Veneto, Friuli. Los helados, etc. Y no nos olvidemos del café, que comparten con los españoles mediterráneos, del lemocello del Mezzogiorno o de la sidra de Campania.

Fotografia de Churros. Imagen creative commons por Andres Reyes.
Foto de un alfajor. Imagen creative commons por Jakobien van der Weijden.

A esta revolución gastronómica se suman los españoles. Ellos estaban desde la época de la colonización, en lo que antiguamente era el Virreynato del Río de La Plata. Habían fundado poblaciones, tuvieron sus descendientes, los criollos, con sus tradiciones y su lengua. Por eso, cuando llega el aluvión inmigratorio de fines del siglo XIX, tuvieron una ventaja que los otros no, el idioma no era una barrera y la idiosincrasia era común.

Desde fines del siglo XIX, en la posguerra de los años veinte, más tarde los exiliados y fugitivos de la guerra Civil española (1936-1939), arriban a argentina convirtiéndose, junto a la italiana, en las inmigraciones mas importantes al país. Vienen de Galicia, de Andalucía, de Asturias, de la zona vasca.

El puchero argentino es un derivado del “cocido” español. Las empanadas, de origen andaluz que derivan de los fatay, cocina del cercano oriente que durante siete siglos reino en España, los churros, los alfajores, la tortilla de papas, las albóndigas, la empanada gallega, las torrejas, los buñuelos, las croquetas, los piononos, la sidra asturiana, el chocolate.

Las “picadas” argentinas, que suelen preceder al asado, son descendientes directos de las tapas de España, compuesta de
trocitos de queso, milanesas, salames y aceitunas. El mate ya era en época colonial una infusión típica, pero fueron los
españoles que le agregaron la bombilla, “el chupador”, como se lo denominaba entonces.

Otra migración importante, una pieza mas del rompecabezas, los Árabes. Formalmente arriban a estas orillas en 1886, son 633 personas de origen sirio y libanés. Se suman jordanos, palestinos, egipcios, iraquíes. Cristianos y musulmanes que
escapaban de guerras entres kurdos, otomanos y musulmanes. Sufren persecuciones religiosas y conflictos. No tienen ningún tipo de problema en su inserción por ser similares a los criollos, a los gauchos. Son descendientes de beduinos y se convierten
rápidamente en gauchos árabes.

La influencia árabe en la comida argentina ya se había realizado a traves de la península ibérica. La golosina mas consumida en el país es el alfajor, una creación culinaria árabe y las empanadas, otra herencia exquisita de los persas que los árabes llevan a España y en 1500 a América.

Cocina internacional en la Argentina

Los alemanes no llegaron masivamente, sino en grupos pequeños. Los más importantes, de 1920 a 1935 y después del final de la segunda guerra mundial.

La pastelería argentina es descendiente directa de la alemana, casi todas las “facturas”, las berlinesas, el kutchen , las medialunas, las tortas tienen su origen centroeuropeo.

Los franceses también aportaron su tipo de pan, “frances”, sus cremas , los flanes con chantilly, los omelets, mas tarde, la cocina de huerta casera o nueva cocina. Y no solo eso, llegó también la forma distinta de engalanar una mesa, preparar platos mas pequeños y refinados, forma de cocinar y presentar mas refinado, entre otras variantes.

Los británicos e irlandeses están en Argentina desde fines del siglo XVIII, cuando se comienza a desmembrar el ejército de Napoleon, y en 1810 ya había 500, sumando los que se quedaron en Buenos Aires después de las Invasiones Inglesas. Se dedican casi en su totalidad a actividades rurales y traen con ellos el te y los scones, los galeses la exquisita Torta Negra y otros sabores, las jaleas de manzana y los quesos, con su migración a Chubut en los anos 60 del siglo XIX.

Y la amalgama de sabores se complementa con el aporte de portugueses, judios, griegos, japoneses, suizos, yugoslavos, bielorrusos, etc.

El siglo XXI es la moderna internalización de la comida argentina. Se suma la de los países fronterizos y otros sabores
latinoamericanos, como el peruano y el mexicano. Y mas lejanos también, el Extremo Oriente, India, Japon, Tailandia, China, etc.

Es difícil entonces definir la gastronomía argentina. Pero si prestamos atención a la definición de “Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico Argentino” encontraremos destacado el asado, las empanadas, el mate, el dulce de leche y el vino Malbec.

Ese seria el encabezado, luego la lista sería una interminable fila de platos de todo el mundo, en versión argentina, pues eso somos, un crisol de razas y de ollas. No?

Nota por Meri Trentini. Meri nació en Entre Ríos, estudió Literatura en la Universidad de Buenos Aires y colabora regularmente con Origenes.online escribiendo sobre costumbres, lenguaje, viajes e historias familiares.

Quiénes vivían en la Provincia de Entre Ríos antes de la Inmigración?

En los orígenes de la provincia se distinguían dos grupos de pobladores. Los miembros de uno de esos grupos eran cazadores, recolectores y pescadores.

En este grupo mencionamos a los charrúas (que se ubicaban además en parte de Uruguay y extendieron su andar por el Sur de Brasil, además de Entre Ríos y ocasionalmente alguna zona de San Fe y Corrientes), los cáingang (que se ubicaban además en el centro-sur de Brasil, la Mesopotamia argentina, Paraguay y el Norte de Uruguay) y los querandíes (que también ocupaban una parte de la región pampeana).

Los miembros de este grupo habitaban a orillas de ríos y lagunas por las que navegaban en largas canoas que construían con troncos de árboles tallados. La naturaleza les preveía los materiales para construir sus chozas de paja y junco y, además, el pescado que constituía su principal alimento, que completaban con miel, frutas, semillas de los bosques y la caza.

Mapa de Entre Rios y sus habitantes
Mapa de Entre Rios y sus habitantes.

El segundo grupo estaba conformado por los guaraníes (se ubicaban en Paraguay, en las provincias Argentinas de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, parte de Chaco, Santa Fe y Formosa, en el Sur y Suroeste de Brasil, Sureste de Bolivia y Uruguay) y los timbúes (se hallaban en el sur de la provincia de Santa Fe en torno a la desembocadura de los ríos Carcarañá y Coronda en el río Paraná, y en el departamento Diamante de la provincia de Entre Ríos.

Formaban parte del grupo de los chaná-timbúes en el que se sumaban los mepenes, mocoretaes, calchines, quiloazas, entre otros. Hay quienes los consideran emparentados con los guaycurúes). Los miembros de este segundo grupo combinaban la agricultura, la pesca y la caza.

Los guaraníes corresponden a la gran familia de los Tupí-guaraní que se extendía desde el Amazona hasta el Río de la Plata. Al momento de la conquista de la provincia habitaban las islas del Paraná, al norte de Corrientes, el litoral misionero y parte de Salta. Además ocupaban un lugar destacado entre los colonizadores y misioneros porque fueron utilizados como guías e intérpretes.

Su lengua, el guaraní, aún se habla en la Mesopotamia argentina y en Paraguay. La influencia que dejaron es innegable y está profundamente arraigada. La toponimia entrerriana, para citar un ejemplo, así lo refleja.

Una aldea guaraní en un antiguo grabado.
Una aldea guaraní en un antiguo grabado.

Los guaraníes construían sus aldeas protegidas con empalizadas. Además eran tejedores de algodón, producían canastas y trabajaban con arte la cerámica. Para sembrar talaban y desmalezaban una parcela que luego quemaban aprovechando la ceniza como abono para luego sembrar zapallo, batata, mandioca o maíz. Completaban su alimentación cazando y pescando, además de recolectar frutas y hierbas. Entre las últimas se debe destacar la yerba mate silvestre. Cada tribu tenía un cacique que gobernaba parcialidades. Su cargo era hereditario y era aceptada la poligamia.

En el siglo XVII los jesuitas establecieron entre sus pobladores importantes misiones. Fueron 15 en las provincias de Corrientes y Misiones, ocho en Paraguay y siete en el Suroeste de Brasil, las que eran denominadas Misiones Orientales. Tuvieron importante influencia, además, en Uruguay.

El 21 de julio de 1773, el Papa Clemente XIV dictaba el breve apostólico Dominus ac Redemptor suprimiendo la Compañía de Jesús. Comenzaba la decadencia de las misiones jesuíticas, lo que es otra parte de la historia.

En suma, los guaraníes no eran pobladores originarios de la provincia de Entre Ríos, sino que fueron poblando las Villas recién fundadas debido a su expulsión de los jesuitas y la persecución de los bandeirantes brasileños. Así llegaron a Mandisoví, por ejemplo. Este pueblo originario era migrante y se movía en búsqueda de la llamada “tierra sin mal” donde pudieran trabajar en libertad. La búsqueda de esta “tierra sin mal” era la base de su cultura.
No se sabe exactamente cuando los guaraníes comenzaron a llegar a la provincia. Hay un dato preciso: la calera existente en el Parque Nacional el Palmar, denominada Calera de Barquín y hoy en ruinas, data del año 1650.

Batalla contra los Querandies, del libro "EL Primer Historiador de los Paises de La Plata", por Ulrich Schmidel.
Batalla contra los Querandies, del libro "El Primer Historiador de los Paises de La Plata", por Ulrich Schmidel.

Y es así como una infusión que era usada en el s.V a.c. por los pueblos originarios de América del Sur, es hoy venerada por culturas de lo más remotas, y lejos de caducar, sigue expandiéndose al latido de las migraciones. Podemos pensar que es su gusto el que lo hace único, o la forma en que se sirve, pero me inclino a creer que es la conexión y los recuerdos que se generan con el mate lo que hace que sea difícil de desprenderse y hoy en día, donde haya un argentino, un uruguayo, un sirio o un libanés, allí estará la pava caliente para reconfortar el cuerpo y el alma, estén en su pueblo natal o en algún lugar lejano y hostil.

Colaboración por Gustavo Surt. Gustavo vive en Chajarí, donde nació. Es periodista y Jefe de Redacción del Semanario Chajarí al día desde su fundación hace más de dos décadas. Tiene un programa de TV que cumple en 2020 37 años y conduce un programa de radio sobre nuestra identidad por AM 940 que expone música, anécdotas, historias y tiene ya 29 años en el aire. Es además músico y compositor y ha sido distinguido por el HCD local, Cultura de la Provincia, la Fundación Cocomarola, y la Cámara de Diputados de la provincia entre otros.