Cómo Obtener la Ciudadanía Española desde Argentina

Guía paso a paso para tramitar la ciudadanía Española desde Argentina. cómo sacar turnos, requisitos y dónde buscar ayuda.

El proceso para obtener la ciudadanía Española puede ser largo, pero hay muchas maneras de preparar todos los documentos necesarios para facilitar el trámite. Siguiendo estos pasos, la respuesta será favorable.

Vías para la Ciudadanía Española

Modelo 1: Hijo de padre o madre Española

La ciudadanía española tiene restricciones generacionales. Los hijos de españoles que quieran optar por ella tienen que cumplir con las siguientes condiciones:

  • Tener padres o madres nacidos en España.
  • Si es la madre quien nació en España, haber nacido después de 1978 (las mujeres transmiten la nacionalidad solamente a los hijos nacidos después de 1978).

Si los padres no nacieron en España:

  • Tener 21 años de edad o más y haber nacido antes del 9 de enero de 1985, con padres que hayan adquirido la nacionalidad de España antes del nacimiento del interesado;
  • Ser menos de 20 años con progenitores que hayan adquirido la nacionalidad después del nacimiento.

Modelo 2 (No aplica hoy): Nieto de abuelo o abuela Española

Por el momento, nietos y bisnietos NO pueden obtener la ciudadanía

En 2017 se abrió permitió a los nietos de españoles nacidos en el extranjero el solicitar la ciudadanía española. La cláusula en la Disposición séptima de la Ley de Memoria Histórica dice: “Las personas cuyo padre o madre hubiese sido originariamente español podrán optar a la nacionalidad española de origen si formalizan su declaración en el plazo de dos años desde la entrada en vigor de la presente Disposición adicional”.

Esto significa que el plazo cerró en 2010. Sin embargo, existe un anteproyecto que planea abrir el trámite a nietos nuevamente. 

Modelo 3: Casarse y Mudarse

La ciudadanía española puede obtenerse casándose con una persona de nacionalidad española. Si el matrimonio sucede en Argentina, el aplicante deberá vivir un año en España para obtener la ciudadanía. para obtener la residencia legal, los Argentinos sólo deben vivir dos años en España (otros países requieren 10 años).

Requisitos para la Ciudadanía Española

Por Padres

La ciudadanía española puede pedirse por padres. Los documentos que se requieren son:

  • Hoja declaratoria de datos, que puede descargarse desde la web del Consulado: www.cgeonline.com.ar
  • Copia de la partida literal de nacimiento legalizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Apostilla de La Haya) o por ese ministerio y el del Interior si la persona nació fuera de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Partida de nacimiento del progenitor si no está inscrito en el Registro Civil del Consulado o en un Registro Civil español (en este caso, el trámite puede iniciarse en la web del Ministerio de Justicia de España).
  • Partida de defunción del progenitor si ha fallecido.
  • DNI del solicitante y pasaporte o documento de identidad del progenitor.

Cómo Sacar el Turno para la Ciudadanía

El turno para la cita puede solicitarse a través de la web del consulado. España cuenta con consulados en Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Mendoza y Rosario.

Preguntas Frecuentes sobre la Ciudadanía Española

Pueden negarme la ciudadanía Española?

Sí. Es posible que aparezcan obstáculos que bloqueen el proceso, como alteraciones en las fechas de nacimiento, presentación de documentos ilegales, antecedentes penales, etc. Es importante leer todos los requerimientos y tener listos todos los documentos necesarios. 

Cómo puedo localizar documentos Españoles?

El proceso de búsqueda de los parientes Españoles (y sus descendientes) está a cargo de la persona que aplica – el Consulado no se encarga de buscar documentos. Es recomendable comenzar a buscar por internet, escribir a capillas y registros civiles, visitar los lugares donde ocurrieron nacimientos y matrimonios, o contratar expertos que se especialicen en genealogía o historia familiar. En orígenes online intentamos ofrecer información gratuita para ayudarte a buscar parientes italianos. Las siguientes guías pueden ser de ayuda:

La Emigración Española Durante el Franquismo

La crisis económica iniciada con la caída de la bolsa en 1930 afectó negativamente el flujo de migración española al mundo. Durante el periodo previo, entre 1880 y 1930, se produjeron diversas olas de migrantes que principalmente se dirigieron hacia América Latina. Sin embargo, con la crisis financiera los países latinoamericanos tomaron políticas restrictivas para proteger el salario de la población local.

Con el inicio de la guerra civil española comienza un período de emigración que estuvo motivado por razones muy distintas a las que primaron en migraciones anteriores. Durante el periodo previo a 1930 las olas migratorias estuvieron motivadas por razones económicas y por las oportunidades de trabajo en los países latinoamericanos. A partir del inicio de la guerra civil en 1936, la principal motivación fue el exilio político de refugiados republicanos.

Dada la naturaleza de esta migración, muchos países latinoamericanos se opusieron a recibir a estos contingentes por temor al desarrollo de ideas extremistas. De esta manera se observa un cambio en el grupo de países receptores. Si durante la etapa previa al año ‘30 los principales destinos migratorios habían sido Argentina, Cuba y Brasil, ahora serian principalmente México y en menor medida República Dominicana, Ecuador y Chile.

A su vez, se produjo una disminución de los flujos migratorios, ya que durante el periodo de 1921 a 1930 se contabilizaron más de 800 mil personas que emigraron hacia América Latina. Ahora bien, de 1936 hasta el final de la segunda guerra mundial en 1945 se registraron nada más que 35 mil emigrantes. Argentina tomó una posición neutral durante gran parte de la guerra, y contó en las primeras filas del gobierno con grupos militares adherentes a las potencias Nazi-Fascistas del Eje. Posiblemente esto explique la poca afluencia de refugiados españoles republicanos durante la etapa de la guerra civil.

Cuaderno con dictado de la época franquista.
Cuaderno con dictado de la época franquista. Fuente: Wikimedia Commons.

En el año 1939 finaliza la guerra civil española, con la victoria de Franco y el inicio de la dictadura militar que duraría hasta 1975. En relación a la política migratoria existieron 2 períodos: por un lado los años previos a 1945, y por otro la etapa que abarca desde 1946 hasta la muerte de Franco.

Durante los primeros años del franquismo perduró una política de restricción a la emigración. La visión durante esta época fue que el fomento a la migración traía pérdidas económicas para el régimen, a causa de la huida de divisas que generaba un perjuicio a la debilitada balanza comercial española. Además existía una intención de incrementar la población del país y por consiguiente la emigración no contribuía a ello.

A partir de 1946 una nueva concepción del gobierno franquista modificó radicalmente la política migratoria. Franco comprende que la emigración puede ser útil a los fines de la dictadura, funcionando como una “válvula de escape” a las “presiones políticas” de los cuadros opuestos al régimen. Además se produce un cambio en la visión de la política poblacional, comprendiendo que existía una presión demográfica que no podía ser procesada por la débil economía española de posguerra.

Cartilla de racionamiento de la posguerra española
Cartilla de racionamiento de la posguerra española, año 1945. Exposición Historia del Dinero. Depositada en el Museo de Prehistoria de Valencia, Comunidad valenciana, España.

Un reflejo de ello fue que la mitad de la población del país continuaba ligada al sector agrario, y el débil sector urbano industrial no permitía absorber la mano de obra excedente. Como resultado la economía no lograba alcanzar el pleno empleo, lo cual ponía en riesgo las bases del régimen.

El cambio de dirección se plasmó en un conjunto de medidas políticas que auspiciaron el éxodo migratorio español. Entre ellas se otorgó mayor flexibilidad a la entrega de pasaportes, para lo cual se estableció como único requisito la presentación de una “carta de llamado” o un contrato de trabajo de un consulado español en el país de destino.

En 1948 se habilitó la salida de divisas, luego de que el país hubiese alcanzado el equilibrio de las cuentas externas. También se adhirió al Comité Intergubernamental de Migraciones Europeas (C.I.M.E.), el cual aseguraba medios de transporte a migrantes con recursos insuficientes para la travesía a ultramar. Se firmaron diversos convenios migratorios con otras naciones y se creó el Instituto Español de Emigración (I.E.E.) para permitir la planificación y regulación de la misma.

Evidencia del éxodo fueron los saldos migratorios netos negativos entre los años 1951 y 1960 en las regiones de Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla-León -incluidas Cantabria y La Rioja-, Extremadura, Galicia, Murcia y País Valenciano. Las únicas  tres regiones donde se observaron saldos migratorios positivos fueron las regiones de Cataluña, Madrid y País Vasco (incluida Navarra) donde existía un mayor desarrollo industrial dentro de las inmediaciones urbanas.

Cristobal García, arando en lo alto del Camino Majadahonda, año 1950
Imagen de arado en 1950 en El Saucejo, provincia de Sevilla. La agricultura española durante los años cuarenta se caracterizó por la baja productividad y la escasa tecnificación. Fuente: Wikimedia Comons.

Al igual que en el periodo de las migraciones masivas entre 1880 y 1930, la nueva ola migratoria iniciada en 1946 tuvo como primer región de origen a Galicia, con casi la mitad de los emigrantes; le siguieron Canarias, Cataluña, Andalucía, Asturias, Madrid y Castilla-León. Sin embargo a diferencia del periodo previo a 1930 la media anual de emigrantes fue más baja. Las razones fueron que las zonas industriales de Cataluña, Madrid y el País Vasco tenían un incipiente desarrollo industrial que permitía ofrecer oportunidades de empleo absorbiendo una proporción de potenciales migrantes.

A su vez la alta persistencia de una mayor selectividad en las políticas migratorias de los países de origen impactó a las corrientes migratorias. Particularmente los países de América Latina, como Argentina durante el gobierno de Perón, estaban embarcados en el desarrollo de un proceso de industrialización liviana que requería de mano de obra cualificada. Incluso en la definición del primer plan quinquenal peronista se puso de manifiesto la necesidad de limitar las entradas a 50.000 por año, y condicionar el perfil del inmigrante: obreros industriales y técnicos especializados.

Un renglón aparte lo ocupó el caso venezolano, que si bien en el periodo previo a 1930 no había sido destino importante para la emigración española, durante la etapa de posguerra ocupó el segundo lugar como país de destino. El mayor arribo de migrantes españoles se explicó debido al éxito de la industria petrolera que determinó el desarrollo de nuevas inversiones, construcción de refinerías y mayores recursos fiscales para la obra pública. Por esta razón el gobierno auspició el ingreso de inmigrantes, brindando preferencia a españoles gracias a su mejor asimilación cultural e idiomática.

Otra diferencia con el período previo a 1930 fue que el flujo de migrantes estacionales entre España (principalmente Canarias) y Cuba prácticamente desapareció. El flujo migratorio tendió a ser permanente, reflejando un índice de retorno menor, lo cual significó una pérdida demográfica para España mayor (cerca de 400.000 habitantes).

Hacia fines de la década del ’40 y hacia mediados de la década del ’50 la situación económica en los países de Latinoamérica cambio de sentido. El proceso de desarrollo de industria liviana en Argentina comenzó a mostrar sus límites. Por otra parte, en Venezuela se observó un aumento del desempleo. El cambio en las condiciones económicas de los países de destino determinó que los flujos de migrantes españoles modifiquen el rumbo hacia países de Europa central (principalmente Alemania, Francia, Suiza, Gran Bretaña, Bélgica, entre otros) que estaban en pleno auge económico tras haber dejado atrás el período de reconstrucción posterior a la guerra.

La nueva dirección migratoria permitió extender el período de esta ola, que fue decreciendo gradualmente hasta revertirse casi por completo luego de la muerte de Franco. A partir de allí se da inicio a una nueva etapa completamente diferente, con la reconstrucción democrática del país acompañada por el auge económico.

Fuentes:

  • Palazón Ferrando, Salvador (1992). La emigración española a América latina durante el primer franquismo (1939-1959). Anales de la Universidad de Alicante. Historia Contemporánea. 1991-1992.
  • Sallé Alonso, Mª Ángeles (2009). La emigración española en América: historias y lecciones para el futuro. Fundación directa.

La Emigración Española al Mundo en el Periodo de Migraciones Masivas (1880 a 1930)

Aunque hoy en día se tenga una mirada diferente, España ha sido durante mucho tiempo un país con tradición de emigración. Durante la época de las denominadas “migraciones masivas” que abarco el periodo de 1880 hasta la crisis del año 1930, España contribuyó de forma decisiva en los flujos de migrantes hacia el resto del mundo. El contingente migratorio durante esta época fue tan importante en su magnitud que superó al que se produjo durante los cuatro siglos del periodo colonial.

Posiblemente una de las principales razones que explican la emigración durante esta época sea el crecimiento demográfico en el campo y el débil desarrollo industrial del país, que no logró ofrecer las suficientes oportunidades de trabajo en los principales núcleos urbanos. Por otra parte el continente Americano funciono como un polo de atracción a una gran cantidad de emigrantes con deseos de hallar oportunidades de crecimiento económico y aventuras.

América en su conjunto absorbió más del 85% de los emigrantes españoles, el 15% restante tuvo como destinos África (Marruecos, Argelia y Guinea Ecuatorial) y Asia (fundamentalmente Filipinas  y Australia). En la mayoría de los casos se observa una preferencia por aquellos países con estrechos vínculos históricos con la colonia española. No todos los países de América resultaron igualmente atractivos para los emigrantes españoles, algunos de los nuevos países fueron más receptivos a la inmigración española y ofrecieron mejores oportunidades en función de una mayor asimilación cultural.

Libros de pasaportes españoles de los años 30.
Libros de pasaportes españoles de los años 30, que registran nombres, lugares de origen, estado civil, y profesión entre otros.

Por ejemplo Estados Unidos fue el principal destino para emigrantes europeos durante la etapa de migraciones masivas, sin embargo no fue el principal destino para los emigrantes Españoles.  En cambio, lo fueron Cuba y Argentina y en forma secundaria Brasil (zona cafetalera de San Pablo), Uruguay, México y Chile. Argentina fue el principal destino gracias a las mayores oportunidades de trabajo y salario real. Cuba y Brasil también fueron destinos importantes, donde se intento suplantar la mano de obra esclava por inmigrantes de baja cualificación, pero esta razón también explica las peores condiciones de trabajo. Los casos más característicos se observaron en San Pablo y en la construcción del ferrocarril Madeira Mamoré, donde las condiciones rozaron prácticas esclavistas y la poca adaptación al clima tropical genero considerables muertes.

Por otro parte las nuevas naciones que se habían independizado de las colonias Europeas comprendieron que su futuro dependía de atraer inmigrantes europeos, necesarios para poblar las extensas tierras casi inhabitadas en varios de los países y ofrecer mano de obra para el desarrollo económico. Para alcanzar este objetivo muchos países aprobaron leyes que fomentaron la inmigración, establecieron oficinas de promoción en países europeos e incluso algunos como Brasil y Australia, ofrecieron subvenciones para costear el pasaje en barco.

Sin embargo la inmigración no fue en todos los casos permanente, sino que tuvo carácter temporal como la llamada “inmigración golondrina” para cubrir trabajos de cosecha en los campos. De hecho durante esta etapa el 57% de la inmigración española retornó al país. Un caso característico fue el flujo de inmigrantes estacionales entre Canarias y Cuba para cubrir la mano de obra en la zafra azucarera.

Barco de emigrantes, cerca de 1915.
Barco de emigrantes, cerca de 1915. El nombre del barco lee "Valencia".

El perfil del inmigrante fue el varón, joven y soltero. El número de hombres duplico al de las mujeres, esta elevada proporción se debe en parte a la relevancia de la inmigración temporal. Con el tiempo la proporción de inmigrantes mujeres fue en aumento a partir de que los hombres se asentaban y se producía la reunificación familiar en el país de destino.

Cuba presentó los niveles de masculinidad más elevados producto de la necesidad de mano de obra temporal en la zafra. Por el contrario, la emigración en Argentina se halló en gran parte formada por familias que emigraron con el objetivo de establecerse en forma definitiva, objetivo perseguido por el gobierno. Por otra parte la zona de Sao Paulo en Brasil busco atraer mujeres y hombres por igual para trabajar en cultivos cafeteros. Sin embargo, las mujeres también conformaron un grupo migratorio de relevancia a pesar de que su lugar en la historia se vio invisibilizado por el hecho de que en los registros no se contabilizaba su profesión. En su mayoría se trató de mujeres jóvenes, solteras, con bajo nivel educativa (el analfabetismo en mujeres era mayor que en los hombres) y de origen humilde.

Inmigrantes españoles en el pueblo de Arias, provincia de Córdoba, Argentina
Inmigrantes españoles en el pueblo de Arias, provincia de Córdoba, Argentina. Imagen cortesia de Wikimedia Commons.

Las razones para comprender las motivaciones de los inmigrantes a emprender el viaje fueron primordialmente las económicas, pero también se pueden enumerar otras causas. En el campo fue destacable la lógica de los sistemas de herencia, que favorecía exclusivamente a los primogénitos, dejando sin herencia y sin tierra al resto de los hijos, quienes se veían obligados a emigrar para tener un sustento. Además fue importante el deseo de evasión del servicio militar, que en el caso español duraba 3 años. Por otra parte, el poder de la información sirvió como amplificador de las oportunidades en otras tierras. También se produjo el “efecto llamado” por parte de quienes emigraban y luego enviaban cartas a familiares, amigos o vecinos invitando a seguir sus pasos. La red de apoyo sirvió para reducir el costo informativo y el riesgo que implicaba el traslado. Por último se desarrollo una “economía de la migración” que funciono conectando regiones en España con lugares de destino y creando “cadenas migratorias” entre ambos.

El flujo de emigrantes desde España fue muy desigual entre regiones. Durante dicha época existió una marcada prevalencia de Galicia como principal expulsor abarcando el 41,8% del total. Este hecho fue tan característico que en países como Argentina se atribuyo el término  “gallego” para referirse al migrante hispano en su conjunto. En línea con lo anterior, Castilla-León explico el 12,4%, Andalucía el 9,7% y Asturias el 9,10%. Respecto a las regiones donde la inmigración tuvo mayor peso en la población local las más afectadas fueron Galicia, Asturía, como así también Canarias, y en menor medida Cataluña y Castilla-León.

El Vasco de la Carretilla en Kilómetro 3, Chubut, Argentina, en septiembre de 1935
El Vasco de la Carretilla en Kilómetro 3, Chubut, Argentina, en septiembre de 1935. Imagen cortesia de Wikimedia Commons.

Finalmente el periodo de migraciones masivas termina en el año 1930 por los efectos negativos producidos por la caída de la bolsa.

A partir de esta fecha los gobiernos latinoamericanos tornaron a una política migratoria más selectiva. En la Conferencia de los Estados Americanos miembros de la OIT, celebrada en 1936 en Santiago de Chile se puede percibir un cambio de dirección donde se aprobó continuar con las políticas de inmigración pero adoptando medidas tendientes a proteger el empleo de la población autóctona. El periodo de entreguerras disminuyo aun mas los flujos migratorios, aun así durante la etapa del franquismo se vuelve a observar una nueva ola de inmigración española hacia el mundo.

Fuentes:

  • Sallé Alonso, Mª Ángeles (2009). La emigración española en américa: historias y lecciones para el futuro. Fundación directa.
  • Devoto, Fernando (2007): La inmigración de ultramar. En: Torrado, Susana (comp.) Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario. EDHASA, Buenos Aires.
  • Sanchez-Alonso, Blanca. (2007). La racionalidad de las políticas migratorias en la primera globalización: el caso argentino. Revista de Ideas, Instituciones y Mercados.

Cómo la Dinastía Habsburgo se Cruzó Hasta la Extinción

Durante los siglos XVI y XVII (el período que va de 1516 a 1700, también conocido como “la Era de la Expansión“), España estuvo gobernada por los reyes de la Casa de Habsburgo, influyente y poderosa al punto de dominar política y militarmente Europa.

Los Habsburgo ocuparían el trono del Sacro Imperio Romano Germánico de forma continuada entre 1438 y 1740. En España, dicha casa alcanza el apogeo de lo que se denominaba el Imperio Español durante los reinados de Carlos I y Felipe II, en particular con la anexión de América, los países bajos, Borgoña, territorios en Francia y Alemania, y Ceuta y Orán en Africa, entre otros.

Mucho se ha especulado en la literatura histórica que la preferencia de los matrimonios consanguíneos en la línea de los Habsburgo de España contribuyó con su extinción. Veamos hasta qué punto es verdad!

Árbol genealógico de la casa de Habsburgo
Árbol genealógico de la casa de Habsburgo. Fuente: Origenes.online, Imagen de uso Público.

La mayoría de los matrimonios Habsburgo reales eran entre tío y sobrina (como Felipe II con su sobrina Anna de Austria), entre primos primeros (como Carlos I e Isabela de Portugal), o entre primos segundos o terceros. De los 11 matrimonios en el gráfico, 9 fueron entre parientes consanguíneos.

La historia comienza con la unión de los herederos de Castilla y AragónIsabel I de Castilla y su esposo Fernando II de Aragón contrajeron matrimonio en 1469, y gracias en parte a la exitosa campaña contra los moros y la conquista de Granada en 1496, recibieron por parte del papa Alejandro VI el título de Monarcas Católicos.

Cuando Isabela murió en 1504, su hija Juana fue coronada reina. Su esposo Felipe I de Habsburgo (o “Felipe el Justo“), hijo del Emperador del Sacro Imperio Romano Maximiliano I y María de Borgoña, se convirtió en el rey-consorte Felipe I de Castilla. Juana, se dice, cayó en la locura y Felipe murió poco después, en 1506 y bajo sospechosas (y venenosas) circunstancias. Le sucedería su hijo Fernando II de Aragón, y una larga lista de 11 reyes Habsburgo que desembocará en la trágica historia de Carlos II.

Carlos II había sufrido de numerosos desordenes durante su vida, producto probablemente de su aumentada heterocigosidad: La posesión de 2 alelos idénticos en una posición determinada del genoma. La progenie de dos personas con lazos consanguíneos cercanos suele acarrear aumentos en la cantidad de desordenes de salud. Sabemos que la mortalidad de los infantes y niños Habsburgo era muy alta: De 34 chicos, 10 habían muerto antes del primer año de vida, y 17 antes de cumplir los 10. Estas figuran son mayores a las que podemos encontrar en aldeas españolas contemporáneas.

Aunque no puede confirmarse que todos estos problemas de salud hayan provenido definitivamente de los matrimonios consanguíneos (existían sin duda factores ambientales  u otros problemas genéticos), se trata de una fuerte hipótesis respaldada por lo que sabemos hoy día de genética. Los matrimonios consanguíneos no eran extraños en la época, pero pocas familias han llevado la endogamia al extremo de los Habsburgo.

Carlos II, también conocido como “El Hechizado” (nombre surgido de su aparentemente lamentable estado físico debido a brujería e influencias diabólicas), fue proclamado rey en 1665, a los tres años. A pesar de haber sido educado por teólogos, su mala salud hacía sospechar que moriría joven y, plenamente consciente de su incapacidad para asumir las funciones de gobierno, Carlos II tuvo el buen criterio de poner al frente de los cargos más importantes a personas bien preparadas. En consecuencia, el imperio se mantuvo intacto frente al poderío francés de Luis XIV, aumentó del poder adquisitivo en sus reinos y vio el fin del hambre y el arribo de la paz.

Desafortunadamente, la musculatura débil de Carlos II también acarreaba infertilidad. Su primera esposa, María Luisa de Orleans (sobrina de Luis XIV de Francia) realizó peregrinaciones y veneró reliquias sagradas, pero no pudo concebir antes de su muerte en 1689. Tampoco lo hizo su segunda esposa, la reina Mariana de Neoburgo.

«Su mal, más que una enfermedad concreta, es un agotamiento general», dijo un embajador francés durante los últimos años el rey.

Una compleja red de intrigas palaciegas se formó en torno a la sucesión de Carlos II. El último de los Habsburgo españoles falleció el 1 de noviembre de 1700, a los 38 años. Le sucedió Felipe V de España, quien gobernó 45 años como el primer rey de la Casa de Borbón.

Retrato de Carlos II de Habsburgo por W Humer.
Retrato de Carlos II de Habsburgo por W Humer.