El Camino de la Seda en Italia

El camino sin fin de la seda. 8.000 km de viaje y la producción doméstica de seda en la Italia del siglo XIII.

Por Meri Trentini

El camino sin fin de la seda. 8.000 km de viaje con sus compañeros de ruta: pieles, alfombras, armas, utensillos, productos agrícolas , metales, ganado y gente. 

Cuando era niña escuche un relato familiar que estaba tan alejado de lo conocido que quedo impreso en mi memoria. La abuela de mi abuela, que ahora , después de añosde investigación, tiene nombre y apellido, Maria Delai, había trabajado en una fabrica de gusanos de seda en la Alta Italia, antes de migrar con su pobreza e hijos a cuesta a La Merica. Y su historia de caminos migrantes se enlazó como por arte de magia con la transitada y legendaria Ruta de la seda. Vamos a asomarnos a su historia y veamos como todos los acontecimientos se entrelazan para hacer la historia, nuestra legendaria historia humana, donde todo hace a todo , y el pasado y  el presente son un crisol del cual gotea nuestra vida.

El gusano de seda (Bombyx Mori) no es realmente una larva, sino una oruga, nacida entre 400 huevos del tamaño de un alfiler. Se las incuba diez días y se las ponen a comer hojas de mora (para que la seda tenga la mejor calidad) durante seis semanas. Aumentan su tamaño 10.0000 veces, cambian de color y se aferran a una rama a tejer su capullo impermeable y brillante, que los cubre por completo. Sacudiendo su cabeza 300.000 veces van hilando su fina red, de mas de un kilometro de largo. Con esas hebras se teje la tela más delicada, la seda.

La manufactura de la seda siempre tuvo cuatro etapas: El cultivo de las moreras, la cría de los gusanos, el desarrollo de la fibra y el Tejido de la tela. Y en oriente era especialmente un trabajo de las mujeres por la delicadeza y paciencia del genero femenino. Tanto es así que decían que los gusanos necesitaban un ambiente especial para su desarrollo, que detestaban el frio, la humedad, la suciedad ,el ruido, los gritos, el olor a pescado frito y las mujeres después de parir (personalmente creo que podría ser por la tristeza del posparto que aun no estaba estudiada). Nace entonces  el arte de la Sericultura, tan inmensamente importante que la Mitologia China tiene, como una de sus diosas, la Diosa de la Seda.

Larvas de gusanos de seda.
Larvas de gusanos de seda "Fifth instar". Imagen cortesía de Wikipedia.

La seda fue y sigue siendo la tela mas preciada y cara. Llega de Oriente pero muchas cosas han de pasar antes que nuestros ancestros vivan de ella, como obreros, tal cual los gusanos.

Dice la leyenda que en el año 2640 la mujer del Emperador chino Huang Di, de catorce años, de nombre Xi Lingshi, estaba tomando una taza de té, cuando cayó de una morera un capullo en ella,  y desenvolviendo el capullo el filamento que lo formaba observó que era extensísimo y bello (su brillantez se debe a que las fibras no tienen forma cilíndrica sino de prismas triangulares, por lo que reflejan la luz).

Desde ese hecho casual, su hilado posterior y el uso para finos paños, transcurrieron 2000 años de secreto guardado celosamente en China, bajo un decreto imperial que condenaba a la pena de muerte a quien lo divulgara.  

En el año 139 AC se abre la ruta mundial de comercio que va desde el lejano este de China hasta el Mar Mediterráneo,  y con ella nace el nombre de Ruta de la Seda,  por ser el artículo que generaba más movimiento. Alrededor del año 300 dc ya se conoce en Japón e India el secreto de su producción. Pero, para el Imperio Romano, continúa siendo un misterio, tanto es así que creían que la seda era un producto de una especie de “árbol de lana” y los seres que lo habitaban ”sericum”, vivían hasta trescientos años, sumando en su creencia lo exótico con el secretismo y la imaginación.

En el siglo II los chinos ya habían establecido entonces la ruta para exportar seda a Occidente. Saliendo generalmente de Pekín las caravanas eran realmente importantes, de 100  a 500 personas con camellos y yaks. Cada animal era capaz de transportar aproximadamente 140 kg de mercadería y toda la comitiva tardaba alrededor de un año para llegar al Mediterráneo, satisfaciendo el deseo de delicadas y ricas sedas en occidente, intercambiándolas por oro, marfil, caballos o piedras preciosas.

Seda medieval
El camino de la seda y los viajes de Marco Polo. Imagen de una caravana, cortesía de Wikipedia.
Las principales rutas del camino de la seda.
Las principales rutas del camino de la seda. Imagen cortesía de Wikipedia.

Pero el secreto de la seda, al cumplir su ciclo de siglos, ya no podrá permanecer oculto. Mercaderes, ladrones y espías de todo tipo, sumados a monjes y diplomáticos van llevando la noticia de la producción milagrosa, y lentamente se va esparciendo hacia Europa.

En el 552 el Emperador Bizantino Justiniano, en su imperio Romano de Occidente, recibe los primeros huevos de gusano que, según dice la leyenda, dos monjes persas habían traído en escondidos en sus bastones de bambú.

La Seda en Italia

La toma de Constantinopla por los Cruzados en 1204 implica la decadencia de la ciudad imperial , y a partir del siglo XIII Italia desarrolla una producción doméstica tras haber traído 2000 tejedores calificados desde Constantinopla. En los siglos XI y XII  Lucca se desarrolla exponencialmente con la entrada de tejedores judíos y griegos de Sicilia y Sur de Italia. La burguesía, nueva emergente clase social, demanda productos de lujo como antes los demandaban los habitantes del lejano Imperio Romano.

Alrededor de 1750 más del 60% de los terrenos no desarrollados estaban cultivados con viñedos que producían vino de baja graduación alcohólica y  de media y baja calidad. No se podían conservar mas allá del año, por lo tanto su comercialización era imposible conformando entonces el acompañamiento básico de la gente mas pobre.

En 1776 se funda la “Sociedad Patriótica” para promover con sus publicaciones la agricultura y todo lo referente a su manufactura. El siglo siguiente no trae grandes cambios, todo lo contrario, se suma el problema del azote de la enfermedad de la vid, el “Mildiu Polvoriento”, a las convulsiones territoriales y políticas en Venecia y Lombardia, en 1854.

Y ahí es donde la actividad del cultivo de la morera para alimento de los gusanos de seda comienza a ser la actividad agrícola mas importante, y la de las vides queda relegada. Hacia fines del 1700 en el Ducado de Milán se habían plantado 600.000 arboles, demandando gran cantidad de mano de obra y resultando el producto final una seda de altísima calidad. Y paralelamente surgen las hilanderías con todo lo inherente a la manufactura, bobinado, personal, etc.

En Inglaterra y Francia ocurre lo mismo y realizan grandes avances en la producción de la seda y la gran vedette del oriente también luce y ornamenta a los que pueden adquirirla.

Producción de la seda en Europa
Producción de la seda en Europa. Mujeres trabajando la seda en un grabado de 1590-1600.

La producción crece infatigablemente, y para mediados del siglo diecinueve supera en un 600% a la del siglo anterior..

En 1858 se instala una hilandería en el Monasterio de San Ambrogio, en Cologno Monzese, también se crían ahí los gusanos y en Milán, Monza y Cernusco sul Naviglio se instalan otras siete fábricas.

En 1930 se hace presente la enfermedad de los capullos y la tecnología mas avanzada hace que desaparezcan las pequeñas fábricas para ceder el paso al proceso de industrialización en la zona milanesa.

Y que pasó mientras con la Ruta de la Seda? Pues esto:

La nueva ruta de la seda.
La nueva ruta de la seda. Imagen cortesía de Wikipedia.

Hoy en día la producción es una combinación de técnicas antiguas  y modernas y China retoma el protagonismo, esta vez construyendo en la actualidad dos rutas combinadas, una terrestre y otra marítima, conectando como en la antigüedad, el lejano Oriente Ruso y Chino con los puertos marítimos Europeos. Crea o recrea así dos grandes rutas, uno, el Puente terrestre euroasiático que tendrá un recorrido de 16 días, y el Puente Marítimo, de 35 días para llevar la mercadería de Oriente a Occidente y viceversa.

La ingeniería china del más alto nivel se ha puesto a trabajar en el faraónico proyecto para liderar el mercado mundial y mover 500.000 millones de dólares en 60 países con este armado.

No podemos estimar si será una oportunidad para esos países o una batalla campal para el dominio del comercio global.

Pero si tengo la certeza que todo está relacionado y conectado con todo en nuestro mundo, y el largo camino de la seda, la vida de María, las rutas del futuro, las moreras de Italia, el destino de los obreros de las factorías y el de las ricas damas y caballeros que disfrutaban el lujo, intervienen y llegan a nuestra vida y forman parte de ella y de los que vendrán. El Camino de la Seda también es un camino nuestro.

Nota por Meri Trentini. Meri nació en Entre Ríos, estudió Literatura en la Universidad de Buenos Aires y colabora regularmente con Origenes.online escribiendo sobre costumbres, lenguaje, viajes e historias familiares.

El Desarrollo del Ferrocarril en Argentina y su Relación con la Inmigración

El ferrocarril, como fenómeno mundial, surgió en el siglo XIX y se desarrolló fuertemente durante el siglo XX, constituyéndose como símbolo de la modernidad y el progreso.

En Argentina, la primer línea férrea fue inaugurada en 1857 en la provincia de Buenos Aires fomentada por capitales argentinos, aunque rápidamente se sumaron capitales británicos y franceses. Estos dos últimos fueron tomando mayor preponderancia en la definición y desarrollo del ferrocarril en el país a lo largo del tiempo. Por su parte, el Estado argentino también participó en la expansión ferroviaria, mediante los llamados ferrocarriles de fomento; se trató de líneas que llegaban a lugares lejanos que no resultaban rentables para las inversiones privadas. El objetivo era fomentar el desarrollo económico de esas regiones apartadas y controlarlas políticamente.

En 1863 se comenzó a construir el Ferrocarril Central Argentino. La Red Ferroviaria Argentina llegó a ser una de las más grandes del mundo durante este periodo, alcanzando cerca de 100.000 km de rieles. El desarrollo de este fenómeno estuvo muy relacionado por una parte con el contexto internacional y el hito que significaba esta nueva forma de transporte, y por el otro con el modelo económico agro-exportador, basado en la producción agrícola y la ganadería. Su instalación modificó sustancialmente la circulación de las personas, de los bienes de capital y de la tecnología. Trajo velocidad en las comunicaciones, acotó los tiempos de traslado y modificó la concepción de las distancias.

Locomotora La Porteña, la primera locomotora del Ferrocarril Oeste.
Locomotora La Porteña, la primera locomotora del Ferrocarril Oeste. El 29 de agosto de 1857 realizó el primer viaje en tren, desde la Estación del Parque hasta La Floresta, Buenos Aires, Argentina. Fuente: Wikimedia Commons.

Por su parte, la instalación y puesta en marcha requirió no solo de los materiales necesarios (rieles, locomotoras, maquinarias, etc.), todos ellos confeccionados en el exterior, sino también de ingenieros y expertos que contaban con los conocimientos necesarios, como así también la mano de obra calificada para operar estas tecnologías (maquinistas de locomotoras, telegrafistas, administrativos, entre otros), lo cual inicialmente generó inmigración británica hacia Argentina, aunque no de forma excluyente.

Esto se constató en el hecho de que los encargados de la construcción del Ferrocarril del Oeste fueron el ingeniero civil inglés, Williams Bragge, el francés Paul Moulliard y John Allan, ingeniero mecánico británico.

Es claro que esta época estuvo marcada por la inmigración como política de Estado.

El principal objetivo era poblar el territorio y consolidar una sociedad civilizada basada en las enseñanzas de economía, orden y moralidad que introducía la cultura europea. Predominaba los inmigrantes de origen italiano y español principalmente. Durante el siglo XIX los británicos emigraron en forma masiva, pero eligieron países que representaban mejor sus costumbres tales como Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

El porcentaje que emigró hacia América del Sur fue pequeño, sin embargo Argentina fue el país que recibió mayor cantidad, seguido por Brasil y Chile. Los atraía el escenario comercial y las grandes oportunidades que ofrecía este desconocido país. Las primeras olas migratorias estuvieron compuestas por aventureros, los llamados pioneros. Más tarde se daría el fenómeno de las cadenas migratorias.

Mapa del Ferrocarril General Belgrano
Mapa del Ferrocarril General Belgrano y el resto de la red ferroviaria argentina en el momento de su máxima extensión (aprox. 1960). Fuente: Wikimedia Commons.

Avanzado el siglo XIX, el Estado argentino comenzó a regular el ingreso de los contingentes migratorios. En 1869 se creó por decreto la Comisión Central de Inmigración, la cual permitió contar con mayor control y acompañamiento, a la vez que arrojaba luz respecto de las estadísticas oficiales y las características de la población recién llegada. En el año 1875 el gobierno del presidente Avellaneda presentó un proyecto de ley que pretendía orientar la inmigración en función de las necesidades del país, proponiendo el fomento para continuar desarrollando el modelo económico agroexportador.

Las corrientes migratorias en este sentido, contribuirían al incremento de la producción, del consumo, de las exportaciones, y de la recaudación aduanera. Los ferrocarriles por su parte, aportaban al transporte de los bienes conectando las regiones del país con el puerto

La política de fomento de la inmigración, en tal sentido, debía ser entendida como uno de los pilares del desarrollo económico del país: mano de obra especializada en las nuevas prácticas productivas.

El proyecto de ley presentado en 1875 fue aprobada un año más tarde y con esto se confirmaba la obligación del Estado argentino de brindar alojamiento, manutención y traslado a los inmigrantes, lo cual indicaba que el Estado tendría un rol importante en la recepción de los flujos migratorios. A su vez, intervendría también en la búsqueda y selección de candidatos en los países de origen, y una vez llegados Argentina los trasladarían a territorios específicos donde podrían comenzar a trabajar.

De esta manera, puede observarse una importante modificación en la regulación de la migración por parte del Estado, aunando esfuerzos con el fin de potenciar el modelo económico de agro-exportación.

Trabajadores ferroviarios, 1952.
Trabajadores ferroviarios en 1952. Imagen cortesía de Archivo General de la Nación.

En 1890 se produjo una fuerte crisis económica y financiera en Argentina, que frenó sustantivamente el desarrollo de toda la red ferroviaria, tanto la de origen estatal como la privada. Sin embargo el interés por el sector ferroviario permaneció intacto. Durante la primera década del nuevo siglo existieron propuestas de compra de los ferrocarriles del Estado, por parte de capitales extranjeros.

Si bien se barajó la posibilidad de privatizar los ferrocarriles estatales, a partir 1916 (durante el primer gobierno de Yrigoyen) se marcó una clara tendencia abandonar definitivamente esta idea. El criterio que había imperado durante el siglo anterior había sido el de un “Estado subsidiario temporario”, el cual invertía en el fortalecimiento de la red ferroviaria para luego delegar la operación de las mismas a capitales privados.

A partir de la presidencia de Yrigoyen se fortaleció la idea de la re-inversión pública en las líneas ferroviarias y la competencia con las empresas privadas. Esta tendencia se mantuvo y se realizaron nuevas inversiones que permitieron durante década del ‘20 la extensión kilométrica de los ferrocarriles del Estado.

El desarrollo del nuevo siglo traería aparejado la transformación del mercado de transporte terrestre y la decadencia del transporte ferroviario a nivel mundial. La crisis mundial de la década del ‘30 y el advenimiento de la segunda guerra mundial llevaron a los capitales extranjeros a intentar deshacerse de las empresas ferroviarias. Para el Estado Argentino, esto significó una oportunidad de profundizar el ideario fortalecido durante las primeras décadas del siglo, lo que llevó a la nacionalización de varias líneas de ferrocarril.

Fuentes:

  • Salerno, Elena (2001). Los ferrocarriles del Estado, conectividad y política en la Argentina. Universidad Nacional de Luján (Argentina).
  • Badaloni, Laura (2015). Ferrocarriles e ingenieros. Aportes a una historia más allá de las fronteras nacionales. Investigaciones Socio-históricas regionales (ISHIR) y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
  • Fernandez, Alejandro (2017). La ley argentina de inmigración de 1876 y su contexto histórico. Universidad Nacional de Luján (Argentina).
La Trochita del Ferrocarril General Roca.
La Trochita del Ferrocarril General Roca, cuyo recorrido se extiende 402 kms desde Esquel and El Maiten en Chubut hasta Jacobacci en Río Negro. Fuente: Wikimedia Commons.

La Emigración Española al Mundo en el Periodo de Migraciones Masivas (1880 a 1930)

Aunque hoy en día se tenga una mirada diferente, España ha sido durante mucho tiempo un país con tradición de emigración. Durante la época de las denominadas “migraciones masivas” que abarco el periodo de 1880 hasta la crisis del año 1930, España contribuyó de forma decisiva en los flujos de migrantes hacia el resto del mundo. El contingente migratorio durante esta época fue tan importante en su magnitud que superó al que se produjo durante los cuatro siglos del periodo colonial.

Posiblemente una de las principales razones que explican la emigración durante esta época sea el crecimiento demográfico en el campo y el débil desarrollo industrial del país, que no logró ofrecer las suficientes oportunidades de trabajo en los principales núcleos urbanos. Por otra parte el continente Americano funciono como un polo de atracción a una gran cantidad de emigrantes con deseos de hallar oportunidades de crecimiento económico y aventuras.

América en su conjunto absorbió más del 85% de los emigrantes españoles, el 15% restante tuvo como destinos África (Marruecos, Argelia y Guinea Ecuatorial) y Asia (fundamentalmente Filipinas  y Australia). En la mayoría de los casos se observa una preferencia por aquellos países con estrechos vínculos históricos con la colonia española. No todos los países de América resultaron igualmente atractivos para los emigrantes españoles, algunos de los nuevos países fueron más receptivos a la inmigración española y ofrecieron mejores oportunidades en función de una mayor asimilación cultural.

Libros de pasaportes españoles de los años 30.
Libros de pasaportes españoles de los años 30, que registran nombres, lugares de origen, estado civil, y profesión entre otros.

Por ejemplo Estados Unidos fue el principal destino para emigrantes europeos durante la etapa de migraciones masivas, sin embargo no fue el principal destino para los emigrantes Españoles.  En cambio, lo fueron Cuba y Argentina y en forma secundaria Brasil (zona cafetalera de San Pablo), Uruguay, México y Chile. Argentina fue el principal destino gracias a las mayores oportunidades de trabajo y salario real. Cuba y Brasil también fueron destinos importantes, donde se intento suplantar la mano de obra esclava por inmigrantes de baja cualificación, pero esta razón también explica las peores condiciones de trabajo. Los casos más característicos se observaron en San Pablo y en la construcción del ferrocarril Madeira Mamoré, donde las condiciones rozaron prácticas esclavistas y la poca adaptación al clima tropical genero considerables muertes.

Por otro parte las nuevas naciones que se habían independizado de las colonias Europeas comprendieron que su futuro dependía de atraer inmigrantes europeos, necesarios para poblar las extensas tierras casi inhabitadas en varios de los países y ofrecer mano de obra para el desarrollo económico. Para alcanzar este objetivo muchos países aprobaron leyes que fomentaron la inmigración, establecieron oficinas de promoción en países europeos e incluso algunos como Brasil y Australia, ofrecieron subvenciones para costear el pasaje en barco.

Sin embargo la inmigración no fue en todos los casos permanente, sino que tuvo carácter temporal como la llamada “inmigración golondrina” para cubrir trabajos de cosecha en los campos. De hecho durante esta etapa el 57% de la inmigración española retornó al país. Un caso característico fue el flujo de inmigrantes estacionales entre Canarias y Cuba para cubrir la mano de obra en la zafra azucarera.

Barco de emigrantes, cerca de 1915.
Barco de emigrantes, cerca de 1915. El nombre del barco lee "Valencia".

El perfil del inmigrante fue el varón, joven y soltero. El número de hombres duplico al de las mujeres, esta elevada proporción se debe en parte a la relevancia de la inmigración temporal. Con el tiempo la proporción de inmigrantes mujeres fue en aumento a partir de que los hombres se asentaban y se producía la reunificación familiar en el país de destino.

Cuba presentó los niveles de masculinidad más elevados producto de la necesidad de mano de obra temporal en la zafra. Por el contrario, la emigración en Argentina se halló en gran parte formada por familias que emigraron con el objetivo de establecerse en forma definitiva, objetivo perseguido por el gobierno. Por otra parte la zona de Sao Paulo en Brasil busco atraer mujeres y hombres por igual para trabajar en cultivos cafeteros. Sin embargo, las mujeres también conformaron un grupo migratorio de relevancia a pesar de que su lugar en la historia se vio invisibilizado por el hecho de que en los registros no se contabilizaba su profesión. En su mayoría se trató de mujeres jóvenes, solteras, con bajo nivel educativa (el analfabetismo en mujeres era mayor que en los hombres) y de origen humilde.

Inmigrantes españoles en el pueblo de Arias, provincia de Córdoba, Argentina
Inmigrantes españoles en el pueblo de Arias, provincia de Córdoba, Argentina. Imagen cortesia de Wikimedia Commons.

Las razones para comprender las motivaciones de los inmigrantes a emprender el viaje fueron primordialmente las económicas, pero también se pueden enumerar otras causas. En el campo fue destacable la lógica de los sistemas de herencia, que favorecía exclusivamente a los primogénitos, dejando sin herencia y sin tierra al resto de los hijos, quienes se veían obligados a emigrar para tener un sustento. Además fue importante el deseo de evasión del servicio militar, que en el caso español duraba 3 años. Por otra parte, el poder de la información sirvió como amplificador de las oportunidades en otras tierras. También se produjo el “efecto llamado” por parte de quienes emigraban y luego enviaban cartas a familiares, amigos o vecinos invitando a seguir sus pasos. La red de apoyo sirvió para reducir el costo informativo y el riesgo que implicaba el traslado. Por último se desarrollo una “economía de la migración” que funciono conectando regiones en España con lugares de destino y creando “cadenas migratorias” entre ambos.

El flujo de emigrantes desde España fue muy desigual entre regiones. Durante dicha época existió una marcada prevalencia de Galicia como principal expulsor abarcando el 41,8% del total. Este hecho fue tan característico que en países como Argentina se atribuyo el término  “gallego” para referirse al migrante hispano en su conjunto. En línea con lo anterior, Castilla-León explico el 12,4%, Andalucía el 9,7% y Asturias el 9,10%. Respecto a las regiones donde la inmigración tuvo mayor peso en la población local las más afectadas fueron Galicia, Asturía, como así también Canarias, y en menor medida Cataluña y Castilla-León.

El Vasco de la Carretilla en Kilómetro 3, Chubut, Argentina, en septiembre de 1935
El Vasco de la Carretilla en Kilómetro 3, Chubut, Argentina, en septiembre de 1935. Imagen cortesia de Wikimedia Commons.

Finalmente el periodo de migraciones masivas termina en el año 1930 por los efectos negativos producidos por la caída de la bolsa.

A partir de esta fecha los gobiernos latinoamericanos tornaron a una política migratoria más selectiva. En la Conferencia de los Estados Americanos miembros de la OIT, celebrada en 1936 en Santiago de Chile se puede percibir un cambio de dirección donde se aprobó continuar con las políticas de inmigración pero adoptando medidas tendientes a proteger el empleo de la población autóctona. El periodo de entreguerras disminuyo aun mas los flujos migratorios, aun así durante la etapa del franquismo se vuelve a observar una nueva ola de inmigración española hacia el mundo.

Fuentes:

  • Sallé Alonso, Mª Ángeles (2009). La emigración española en américa: historias y lecciones para el futuro. Fundación directa.
  • Devoto, Fernando (2007): La inmigración de ultramar. En: Torrado, Susana (comp.) Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario. EDHASA, Buenos Aires.
  • Sanchez-Alonso, Blanca. (2007). La racionalidad de las políticas migratorias en la primera globalización: el caso argentino. Revista de Ideas, Instituciones y Mercados.

La Gastronomía Argentina, un crisol de Razas y Ollas

Sabemos que el concepto de Gastronomía, formada por dos palabras de origen griego, “gastros”, estómago y “nomos”, que
significa orden, o ley, es, en resumen, la norma del estómago. Y no podemos de ninguna manera desconocer que forma parte de la Cultura, al ir asociada a las tradiciones, la geografía, las costumbres y la historia de los pueblos.

Argentina es un país de entrecruzamientos culturales, un destino elegido por millones de seres humanos que fueron corridos de sus tierras de origen por hambre, persecuciones políticas y religiosas, por guerras, por falta de trabajo; circunstancias coyunturales de una Europa convulsionada.

Hasta la Primera mitad del siglo XIX la cocina estaba signada por la impronta indígena y mas tarde, con la llegada y colonización de los primeros españoles, ambas se fusionan.

Si nos sentamos a sus mesas, comeremos asado, carbonadas, guisos carreros, de vizcacha, de pacú, sopas , guisos con cerdo,
maíz, porotos, puchero, mazamorra (cultura precolombina mas influencia española), locro (del quechua “Luqru“, de raíces andinas, papas y maíz blanco), tortas fritas, dulce de leche.

Platos de porciones abundantes y sin mucho refinamiento. Y si vemos qué comen los esclavos y los muy pobres, en su menú están las vísceras, entre ellas el mondongo, los chinchulines, las tripas vacunas desechadas por los de mejor posición económica.

Fotografia de Empanadas. Imagen Creative commons por やましこ
Asado criollo

Y a mediados del 1800 bajan de los barcos los de la lejana orilla, los inmigrantes europeos, en su mayoría , huyendo de sus paupérrimas condiciones de vida, y así, la fuerza autóctona de América comienza a mezclarse con el paladar europeo.

A fines del siglo XIX, los italianos llegan a torrente. Solamente entre 1880 y 1930, arriban cuatro millones. La primer oleada eran en su mayoría chacareros del Norte de Italia, Del Piamonte, de Genova, del Veneto, de zonas rurales. Vienen perseguidos por el desempleo, la corrupción, la desigualdad social.

Ya entrado el siglo XX arriban los italianos del Sur; Calabria, Sicilia, expulsados por la pobreza. En general se asientan en las grandes ciudades, no son labradores, tienen otros oficios. Arriban después de la Primera Guerra, se interrumpe en los años de la Segunda guerra y finaliza entre los anos 50 y 60 del siglo pasado.

Y todos ellos, los del norte y los del sur, traen las pastas, frescas o secas; tallarines, gnoquis, ravioles, la fainá, de origen genovés, la pizza, derivada de la cocina napolitana, la fugazza, descendiente de la focaccia genovesa. Llega la polenta, del Norte de Italia, los panes dulces, hermanos de los panettones milaneses, los chorizos, bondiolas y salamines de Lombardia, el Veneto, Friuli. Los helados, etc. Y no nos olvidemos del café, que comparten con los españoles mediterráneos, del lemocello del Mezzogiorno o de la sidra de Campania.

Fotografia de Churros. Imagen creative commons por Andres Reyes.
Foto de un alfajor. Imagen creative commons por Jakobien van der Weijden.

A esta revolución gastronómica se suman los españoles. Ellos estaban desde la época de la colonización, en lo que antiguamente era el Virreynato del Río de La Plata. Habían fundado poblaciones, tuvieron sus descendientes, los criollos, con sus tradiciones y su lengua. Por eso, cuando llega el aluvión inmigratorio de fines del siglo XIX, tuvieron una ventaja que los otros no, el idioma no era una barrera y la idiosincrasia era común.

Desde fines del siglo XIX, en la posguerra de los años veinte, más tarde los exiliados y fugitivos de la guerra Civil española (1936-1939), arriban a argentina convirtiéndose, junto a la italiana, en las inmigraciones mas importantes al país. Vienen de Galicia, de Andalucía, de Asturias, de la zona vasca.

El puchero argentino es un derivado del “cocido” español. Las empanadas, de origen andaluz que derivan de los fatay, cocina del cercano oriente que durante siete siglos reino en España, los churros, los alfajores, la tortilla de papas, las albóndigas, la empanada gallega, las torrejas, los buñuelos, las croquetas, los piononos, la sidra asturiana, el chocolate.

Las “picadas” argentinas, que suelen preceder al asado, son descendientes directos de las tapas de España, compuesta de
trocitos de queso, milanesas, salames y aceitunas. El mate ya era en época colonial una infusión típica, pero fueron los
españoles que le agregaron la bombilla, “el chupador”, como se lo denominaba entonces.

Otra migración importante, una pieza mas del rompecabezas, los Árabes. Formalmente arriban a estas orillas en 1886, son 633 personas de origen sirio y libanés. Se suman jordanos, palestinos, egipcios, iraquíes. Cristianos y musulmanes que
escapaban de guerras entres kurdos, otomanos y musulmanes. Sufren persecuciones religiosas y conflictos. No tienen ningún tipo de problema en su inserción por ser similares a los criollos, a los gauchos. Son descendientes de beduinos y se convierten
rápidamente en gauchos árabes.

La influencia árabe en la comida argentina ya se había realizado a traves de la península ibérica. La golosina mas consumida en el país es el alfajor, una creación culinaria árabe y las empanadas, otra herencia exquisita de los persas que los árabes llevan a España y en 1500 a América.

Cocina internacional en la Argentina

Los alemanes no llegaron masivamente, sino en grupos pequeños. Los más importantes, de 1920 a 1935 y después del final de la segunda guerra mundial.

La pastelería argentina es descendiente directa de la alemana, casi todas las “facturas”, las berlinesas, el kutchen , las medialunas, las tortas tienen su origen centroeuropeo.

Los franceses también aportaron su tipo de pan, “frances”, sus cremas , los flanes con chantilly, los omelets, mas tarde, la cocina de huerta casera o nueva cocina. Y no solo eso, llegó también la forma distinta de engalanar una mesa, preparar platos mas pequeños y refinados, forma de cocinar y presentar mas refinado, entre otras variantes.

Los británicos e irlandeses están en Argentina desde fines del siglo XVIII, cuando se comienza a desmembrar el ejército de Napoleon, y en 1810 ya había 500, sumando los que se quedaron en Buenos Aires después de las Invasiones Inglesas. Se dedican casi en su totalidad a actividades rurales y traen con ellos el te y los scones, los galeses la exquisita Torta Negra y otros sabores, las jaleas de manzana y los quesos, con su migración a Chubut en los anos 60 del siglo XIX.

Y la amalgama de sabores se complementa con el aporte de portugueses, judios, griegos, japoneses, suizos, yugoslavos, bielorrusos, etc.

El siglo XXI es la moderna internalización de la comida argentina. Se suma la de los países fronterizos y otros sabores
latinoamericanos, como el peruano y el mexicano. Y mas lejanos también, el Extremo Oriente, India, Japon, Tailandia, China, etc.

Es difícil entonces definir la gastronomía argentina. Pero si prestamos atención a la definición de “Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico Argentino” encontraremos destacado el asado, las empanadas, el mate, el dulce de leche y el vino Malbec.

Ese seria el encabezado, luego la lista sería una interminable fila de platos de todo el mundo, en versión argentina, pues eso somos, un crisol de razas y de ollas. No?

Nota por Meri Trentini. Meri nació en Entre Ríos, estudió Literatura en la Universidad de Buenos Aires y colabora regularmente con Origenes.online escribiendo sobre costumbres, lenguaje, viajes e historias familiares.

Quiénes vivían en la Provincia de Entre Ríos antes de la Inmigración?

En los orígenes de la provincia se distinguían dos grupos de pobladores. Los miembros de uno de esos grupos eran cazadores, recolectores y pescadores.

En este grupo mencionamos a los charrúas (que se ubicaban además en parte de Uruguay y extendieron su andar por el Sur de Brasil, además de Entre Ríos y ocasionalmente alguna zona de San Fe y Corrientes), los cáingang (que se ubicaban además en el centro-sur de Brasil, la Mesopotamia argentina, Paraguay y el Norte de Uruguay) y los querandíes (que también ocupaban una parte de la región pampeana).

Los miembros de este grupo habitaban a orillas de ríos y lagunas por las que navegaban en largas canoas que construían con troncos de árboles tallados. La naturaleza les preveía los materiales para construir sus chozas de paja y junco y, además, el pescado que constituía su principal alimento, que completaban con miel, frutas, semillas de los bosques y la caza.

Mapa de Entre Rios y sus habitantes
Mapa de Entre Rios y sus habitantes.

El segundo grupo estaba conformado por los guaraníes (se ubicaban en Paraguay, en las provincias Argentinas de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, parte de Chaco, Santa Fe y Formosa, en el Sur y Suroeste de Brasil, Sureste de Bolivia y Uruguay) y los timbúes (se hallaban en el sur de la provincia de Santa Fe en torno a la desembocadura de los ríos Carcarañá y Coronda en el río Paraná, y en el departamento Diamante de la provincia de Entre Ríos.

Formaban parte del grupo de los chaná-timbúes en el que se sumaban los mepenes, mocoretaes, calchines, quiloazas, entre otros. Hay quienes los consideran emparentados con los guaycurúes). Los miembros de este segundo grupo combinaban la agricultura, la pesca y la caza.

Los guaraníes corresponden a la gran familia de los Tupí-guaraní que se extendía desde el Amazona hasta el Río de la Plata. Al momento de la conquista de la provincia habitaban las islas del Paraná, al norte de Corrientes, el litoral misionero y parte de Salta. Además ocupaban un lugar destacado entre los colonizadores y misioneros porque fueron utilizados como guías e intérpretes.

Su lengua, el guaraní, aún se habla en la Mesopotamia argentina y en Paraguay. La influencia que dejaron es innegable y está profundamente arraigada. La toponimia entrerriana, para citar un ejemplo, así lo refleja.

Una aldea guaraní en un antiguo grabado.
Una aldea guaraní en un antiguo grabado.

Los guaraníes construían sus aldeas protegidas con empalizadas. Además eran tejedores de algodón, producían canastas y trabajaban con arte la cerámica. Para sembrar talaban y desmalezaban una parcela que luego quemaban aprovechando la ceniza como abono para luego sembrar zapallo, batata, mandioca o maíz. Completaban su alimentación cazando y pescando, además de recolectar frutas y hierbas. Entre las últimas se debe destacar la yerba mate silvestre. Cada tribu tenía un cacique que gobernaba parcialidades. Su cargo era hereditario y era aceptada la poligamia.

En el siglo XVII los jesuitas establecieron entre sus pobladores importantes misiones. Fueron 15 en las provincias de Corrientes y Misiones, ocho en Paraguay y siete en el Suroeste de Brasil, las que eran denominadas Misiones Orientales. Tuvieron importante influencia, además, en Uruguay.

El 21 de julio de 1773, el Papa Clemente XIV dictaba el breve apostólico Dominus ac Redemptor suprimiendo la Compañía de Jesús. Comenzaba la decadencia de las misiones jesuíticas, lo que es otra parte de la historia.

En suma, los guaraníes no eran pobladores originarios de la provincia de Entre Ríos, sino que fueron poblando las Villas recién fundadas debido a su expulsión de los jesuitas y la persecución de los bandeirantes brasileños. Así llegaron a Mandisoví, por ejemplo. Este pueblo originario era migrante y se movía en búsqueda de la llamada “tierra sin mal” donde pudieran trabajar en libertad. La búsqueda de esta “tierra sin mal” era la base de su cultura.
No se sabe exactamente cuando los guaraníes comenzaron a llegar a la provincia. Hay un dato preciso: la calera existente en el Parque Nacional el Palmar, denominada Calera de Barquín y hoy en ruinas, data del año 1650.

Batalla contra los Querandies, del libro "EL Primer Historiador de los Paises de La Plata", por Ulrich Schmidel.
Batalla contra los Querandies, del libro "El Primer Historiador de los Paises de La Plata", por Ulrich Schmidel.

Y es así como una infusión que era usada en el s.V a.c. por los pueblos originarios de América del Sur, es hoy venerada por culturas de lo más remotas, y lejos de caducar, sigue expandiéndose al latido de las migraciones. Podemos pensar que es su gusto el que lo hace único, o la forma en que se sirve, pero me inclino a creer que es la conexión y los recuerdos que se generan con el mate lo que hace que sea difícil de desprenderse y hoy en día, donde haya un argentino, un uruguayo, un sirio o un libanés, allí estará la pava caliente para reconfortar el cuerpo y el alma, estén en su pueblo natal o en algún lugar lejano y hostil.

Colaboración por Gustavo Surt. Gustavo vive en Chajarí, donde nació. Es periodista y Jefe de Redacción del Semanario Chajarí al día desde su fundación hace más de dos décadas. Tiene un programa de TV que cumple en 2020 37 años y conduce un programa de radio sobre nuestra identidad por AM 940 que expone música, anécdotas, historias y tiene ya 29 años en el aire. Es además músico y compositor y ha sido distinguido por el HCD local, Cultura de la Provincia, la Fundación Cocomarola, y la Cámara de Diputados de la provincia entre otros. 

El Fomento de las Políticas Inmigratorias en Argentina (1870-1930)

Durante la segunda parte del siglo XIX y hasta 1930, el mundo experimentó un periodo de inmigraciones masivas, originado principalmente por migrantes europeos hacia el continente Americano y Oceanía. Argentina fue un caso particular ya que fue uno de los países que más inmigración europea recibió y donde la política de puertas abiertas se evidenció con mayor fuerza.

Las razones que explican el proceso pueden rastrearse en las malas condiciones económicas y sociales de los países de origen y la necesidad de mano de obra de los países receptores. Italia, por ejemplo, había sido desmembrada después de la caída de Napoleón Bonaparte en 1815, y se encontraba parcialmente bajo el poder de Austria. Las guerras del período, sumadas a la dificultad de reconciliar las diferentes regiones y sus dialectos, crearon na situación de trastorno social y económico, corrupción, desempleo (mayoritariamente rural), y desigualdad entre las clases sociales.

Pero además del factor económico, es importante comprender la relevancia que ocupó la idea del inmigrante como agente civilizatorio, dentro del programa político de desarrollo de la élite gobernante liberal de la época.

Barco de emigrantes, cerca de 1915.

Alberdi por ejemplo comparaba “poblar” con civilizar; con la idea de poblar se refería específicamente a inmigrantes europeos y a la necesidad de que exista un claro fomento de ésta política por parte del Estado.

Sarmiento por su parte destacaba la virtud moralizante del inmigrante europeo, y su rol positivo en la instalación del orden. La inmigración en el ideario liberal decimonónico era vista como la energía viva necesaria para renovar por completo las instituciones arcaicas del antiguo régimen colonial.

Este ideario fue el que imprimió de forma profunda las medidas de fomento establecidas. En la Constitución de 1853 se evidencio esto último por medio del establecimiento de derechos civiles igualitarios a los inmigrantes, en el artículo 25 que prohibía expresamente la restricción del ingreso a los extranjeros y en la ley de inmigración de 1876.

Ahora bien con el advenimiento de la primera guerra mundial se produjo un desplome del comercio internacional, que generó impacto económico en varios de los países receptores. Comenzaron a levantarse voces contrarias a la inmigración las cuales se plasmaron en leyes tendientes a restringir su flujo. Este proceso se destacó principalmente en Estados Unidos (el principal país receptor de inmigración durante la época) donde se establecieron cupos y exámenes de cualificación.

Lo que caracterizó al caso Argentino fue que durante todo el periodo de inmigraciones masivas, la política de auspicio sufrió muy pocos cambios y casi no tuvo grupos de poder que fueran serios detractores. Esto permitió que la política de puertas abiertas se extendiera en el tiempo. La excepción fue la Liga patriótica que con un mensaje de nacionalismo y xenofobia buscó reprimir los movimientos anarquistas y socialistas de la época, los cuales estaban compuestos mayormente por trabajadores inmigrantes. Sin embargo su eje discursivo no estaba orientado contra los inmigrantes en su conjunto, sino en oposición al inmigrante politizado.

Carreta con inmigrantes italianos. Fotografía de Frank George Carpenter.

En contraposición, la elite agraria brindo apoyo a la política de fomento inmigratorio, dado su interés por obtener un flujo constante de mano de obra necesaria para las labores en el campo. Sorprende que si bien la tendencia mundial observada principalmente en países como Estados Unidos y Australia era que los sindicados y partidos políticos vinculados a los obreros se opusieran a la inmigración por su efecto negativo en el salario real, en Argentina no sucedió.

Posiblemente la razón que pueda explicarlo fue la enorme fuerza de movilidad social ascendente que se observó en la sociedad argentina durante toda la época, la cual permitió mantener las condiciones económicas en constante crecimiento. Además, hubiera sido difícil pensar un discurso anti-inmigratorio exitoso en una sociedad donde tanto los miembros de gran parte de la élite política como la sociedad en su conjunto, eran primera o segunda generación de inmigrantes.

Fuentes:

  • Alberdi, Juan B. (1837). Bases y puntos de partida para la organización política de la República de Argentina.
  • Sánchez Alonso, Blanca (2007). La racionalidad de las políticas migratorias en la primera globalización: el caso argentino. Revista de Instituciones, Ideas y Mercados Nº 46, pp. 233-264.
  • Cortés Conde, Roberto (1979). El progreso argentino, 1880-1914. Buenos Aires, Ed. Sudamericana.
  • Devoto, Fernando (2003b). Historia de la Inmigración en la Argentina, Buenos Aires. Ed. Sudamericana.
  • Díaz Alejandro, Carlos (1970). Essays on the Economic History of the Argentine Republic,. New Have, Yale University Press.
  • Germani, Gino (1955). Estructura social de la Argentina. Buenos Aires, Ed. Raigal.
  • Sarmiento, Domingo F. (1845). Civilización y barbarie e las pampas argentinas.

Cómo la Dinastía Habsburgo se Cruzó Hasta la Extinción

Durante los siglos XVI y XVII (el período que va de 1516 a 1700, también conocido como “la Era de la Expansión“), España estuvo gobernada por los reyes de la Casa de Habsburgo, influyente y poderosa al punto de dominar política y militarmente Europa.

Los Habsburgo ocuparían el trono del Sacro Imperio Romano Germánico de forma continuada entre 1438 y 1740. En España, dicha casa alcanza el apogeo de lo que se denominaba el Imperio Español durante los reinados de Carlos I y Felipe II, en particular con la anexión de América, los países bajos, Borgoña, territorios en Francia y Alemania, y Ceuta y Orán en Africa, entre otros.

Mucho se ha especulado en la literatura histórica que la preferencia de los matrimonios consanguíneos en la línea de los Habsburgo de España contribuyó con su extinción. Veamos hasta qué punto es verdad!

Árbol genealógico de la casa de Habsburgo
Árbol genealógico de la casa de Habsburgo. Fuente: Origenes.online, Imagen de uso Público.

La mayoría de los matrimonios Habsburgo reales eran entre tío y sobrina (como Felipe II con su sobrina Anna de Austria), entre primos primeros (como Carlos I e Isabela de Portugal), o entre primos segundos o terceros. De los 11 matrimonios en el gráfico, 9 fueron entre parientes consanguíneos.

La historia comienza con la unión de los herederos de Castilla y AragónIsabel I de Castilla y su esposo Fernando II de Aragón contrajeron matrimonio en 1469, y gracias en parte a la exitosa campaña contra los moros y la conquista de Granada en 1496, recibieron por parte del papa Alejandro VI el título de Monarcas Católicos.

Cuando Isabela murió en 1504, su hija Juana fue coronada reina. Su esposo Felipe I de Habsburgo (o “Felipe el Justo“), hijo del Emperador del Sacro Imperio Romano Maximiliano I y María de Borgoña, se convirtió en el rey-consorte Felipe I de Castilla. Juana, se dice, cayó en la locura y Felipe murió poco después, en 1506 y bajo sospechosas (y venenosas) circunstancias. Le sucedería su hijo Fernando II de Aragón, y una larga lista de 11 reyes Habsburgo que desembocará en la trágica historia de Carlos II.

Carlos II había sufrido de numerosos desordenes durante su vida, producto probablemente de su aumentada heterocigosidad: La posesión de 2 alelos idénticos en una posición determinada del genoma. La progenie de dos personas con lazos consanguíneos cercanos suele acarrear aumentos en la cantidad de desordenes de salud. Sabemos que la mortalidad de los infantes y niños Habsburgo era muy alta: De 34 chicos, 10 habían muerto antes del primer año de vida, y 17 antes de cumplir los 10. Estas figuran son mayores a las que podemos encontrar en aldeas españolas contemporáneas.

Aunque no puede confirmarse que todos estos problemas de salud hayan provenido definitivamente de los matrimonios consanguíneos (existían sin duda factores ambientales  u otros problemas genéticos), se trata de una fuerte hipótesis respaldada por lo que sabemos hoy día de genética. Los matrimonios consanguíneos no eran extraños en la época, pero pocas familias han llevado la endogamia al extremo de los Habsburgo.

Carlos II, también conocido como “El Hechizado” (nombre surgido de su aparentemente lamentable estado físico debido a brujería e influencias diabólicas), fue proclamado rey en 1665, a los tres años. A pesar de haber sido educado por teólogos, su mala salud hacía sospechar que moriría joven y, plenamente consciente de su incapacidad para asumir las funciones de gobierno, Carlos II tuvo el buen criterio de poner al frente de los cargos más importantes a personas bien preparadas. En consecuencia, el imperio se mantuvo intacto frente al poderío francés de Luis XIV, aumentó del poder adquisitivo en sus reinos y vio el fin del hambre y el arribo de la paz.

Desafortunadamente, la musculatura débil de Carlos II también acarreaba infertilidad. Su primera esposa, María Luisa de Orleans (sobrina de Luis XIV de Francia) realizó peregrinaciones y veneró reliquias sagradas, pero no pudo concebir antes de su muerte en 1689. Tampoco lo hizo su segunda esposa, la reina Mariana de Neoburgo.

«Su mal, más que una enfermedad concreta, es un agotamiento general», dijo un embajador francés durante los últimos años el rey.

Una compleja red de intrigas palaciegas se formó en torno a la sucesión de Carlos II. El último de los Habsburgo españoles falleció el 1 de noviembre de 1700, a los 38 años. Le sucedió Felipe V de España, quien gobernó 45 años como el primer rey de la Casa de Borbón.

Retrato de Carlos II de Habsburgo por W Humer.
Retrato de Carlos II de Habsburgo por W Humer.

Fiebre Amarilla en Buenos Aires: 1871, la Epidemia que Castigó a la Pobreza

La segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX trajeron a Buenos Aires millones de inmigrantes, la mayoría empobrecidos, que buscaban mejorar sus vidas y la de sus descendientes.

Pero con la gente que se traslada, viaja muchas veces un compañero indeseable, un enemigo silencioso que nadie conoce y que va a provocar un gran drama en el futuro.

La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa provocada por un mosquito, en este caso el Aedes, que al parecer tuvo su origen en el siglo XVI o XVII, en Africa, y que debido al espantoso trafico de esclavos se mudó posteriormente a América. Se la denomina “amarilla” por la ictericia que provoca la enfermedad, poniendo la piel del enfermo de ese color. En los casos graves, el enfermo padece de trastornos renales, sangrado hepático, fiebre alta, delirio y convulsiones, entre otros.

A Buenos Aires la fiebre había arribado al parecer tres veces antes del fatídico 1871, quizá con los barcos desde Brasil, pero sin mayores consecuencias. Sin embargo, en enero de 1871 (o probablemente en diciembre de 1870) al parecer el virus arribó desde Corrientes, o más al Norte, con los soldados que llegaron de la Guerra de la Triple Alianza.

Buenos Aires había soportado otras epidemias, pero ésta, la fiebre, encontró en la pobreza y el hacinamiento el mejor y mayor caldo de cultivo para prosperar y aniquilar.

Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires (1871)
Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires (1871). Óleo sobre tela por Juan Manuel Blanes.

San Telmo fue el barrio más castigado. Las condiciones de higiene eran allí deplorables. La población se hacinaba en “conventillos”, nombre burlón derivado de “convento”, por ser especie de celdas pequeñas , sin ventilación, con un solo retrete para decenas de personas, sin recolección de basura, consumiendo agua contaminada por la ausencia de redes de agua potable. Se sumaba al desastre las curtiembres que tiraban los deshechos orgánicos al Riachuelo, la zona baja y húmeda y el calor.

Y dentro de las insalubres habitaciones también se daban las condiciones. Al no tener sanitarios, las bacinillas y las salivaderas permanecían ahí todo el día, con su contenido. Y pasado el verano, en abril de 1871, cuando ya tendría que haber cedido la peste (dado que el mosquito transmisor vive en lugares cálidos), esto no ocurrió. Es que se usaban braseros para templar las habitaciones y el ambiente tibio le fue propicio.

Un conventillo o casas de inquilinato y pulpería en el siglo XIX.
Un conventillo o casas de inquilinato y pulpería en el siglo XIX.

Y el desastre llegó. Los barrios bajos de San Telmo y Monserrat estaban poblados en su mayor parte por inmigrantes de Europa, pobres. Italianos, españoles, franceses y negros. En los meses de enero, febrero, marzo y abril de 1871, murieron casi 15.000 personas, la mitad niños, y la mitad sin asistencia medica.

En Marzo, con ausencia total de un accionar eficaz de parte del gobierno, el consejo que dio “La comisión del pueblo”, fue HUIR. El 10 de abril del fatídico 71, murieron 563 personas. En ese día solamente.

El llamado Cementerio del Sur había sido inaugurado en 1866, pero colapsó. Era pequeño, mal ubicado por lo céntrico y con los cadáveres mal enterrados, apenas cubiertos por tierra, casi a nivel del suelo. Cuatro días después del pico de mortandad, se abre otro cementerio, al Oeste, la Chacarita, originado en el nombre La Chacrita que había sido utilizada para recreación del Colegio nacional Bs As., y luego, al frente,en 1886 la Nueva Chacarita.

El traslado de las victimas también fue complejo y desbordaba las estructuras del momento. Sólo había cuatro coches fúnebres en la ciudad. La primera locomotora La Porteña ya andaba trotando por las vías desde 1857, pero se tuvo que agregar con urgencia un tramo de ferrocarril, el del Oeste, hasta Chacarita, para hacer dos viajes diarios con su macabra carga. Uno de los maquinistas, de apellido Alan, fallecio de la fiebre haciendo su trabajo.

Y la ciudad de los Buenos Aires con sus Malos Aires, empuja al éxodo a la gente pudiente hacia el Norte, a zonas altas. Se construyen grandes casonas, se mudan al campo, se proveen de higiene y salubridad mientras las barriadas del bajo arrastran su pobreza y la indiferencia de las clases dirigentes. Y sus casas de san Telmo y Monserrat son subdivididas y arrendadas a la gente pobre que no podía pagar mas que mal techo y tristes condiciones de vida.

Se proyecta mucho, pero se cajonea mucho también. Y los planes de cloacas y agua potable recién llega a la mayoría de los barrios después de 1930. Desafortunadamente, y a pesar de las mejoras en el sistema de salud, no todos tienen hoy en día acceso a estos servicios.

Nota por Meri Trentini. Meri nació en Entre Ríos, estudió Literatura en la Universidad de Buenos Aires y colabora regularmente con Origenes.online escribiendo sobre costumbres, lenguaje, viajes e historias familiares.

Bajo Belgrano, Origen y Entrañas del Arrabal, el Tango y los Caballos

Los vendieron gato por liebre? Es posible que la memoria colectiva se haya quedado con lo romántico y nostálgico, en vez de reconocerle al barrio de Belgrano su origen arrabalero, hípico y tanguero?

El tango Bajo Belgrano, escrito en 1926 por Francisco García Jiménez, musicalizado por Anselmo Aieta e interpretado por Gardel y tantos otros, nos pinta una imagen que es difícil de adjudicar al hoy tan paqueto barrio River: el patio de los studs, el peoncito que le habla al pingo, los gritos de la venta de programas, y la cancha repleta de aficionados vitoreando a sus preferidos.

Hombres bailando tango en la orilla del río.

No hace falta más que escuchar un tango para imaginarnos al riachuelo, el sur, el humo, puchos, un whiskey, un desamor, los barcos de Quinquela Martín, y algún alma en pena. A llorar se va al sur. A jugar, arriba. Otras pasiones, otros vicios. Pero aunque le han dedicado varios tangos a la parte más deseada de Santa María de los Buenos Ayres, tanguero de pura cepa honra su norte: “Los domingos tenés reunidos, frente a la cancha gritando el nombre de tus cien pingos, los veinte barrios de la ciudad”.

Los aficionados que perdían todo, tenían sólo el pasaje de vuelta en el tranvía, que los dejaba en La Pampa y la vía, a la buena de Dios. He aquí el dicho popular.

La calle Blandengues donde se asoma la morochita linda de la canción, es la actual avenida del Libertador que va desde el túnel de Libertador hasta la General Paz. Estaba tan desolada y descampada aquella “Pampa de juventud”, que lo único que tenían los apostadores para llegar al Hipódromo era un tranvía que costaba 10 centavos ida y vuelta. Iba desde La Pampa y el ferrocarril (Barrancas), hasta la entrada del Hipódromo Nacional en Congreso y Libertador, y terminaba en Iberá y Blandengues (Libertador). Aquellos aficionados que perdían todo, tenían aunque sea el pasaje de regreso, he aquí el dicho “Pampa y la vía”.

En este paraíso de ludópatas, aficionados, ricos y pobres confluían, adictos a una pasión, guiados por el sudor de los equinos, el grito de los corredores de apuestas, la chicharra, el ruido del galope, la sangre caliente. Una vez pasada la pampa, volverían a separarse: ricos o pobres, sabios o ignorantes. Sólo los extremos de aquella misteriosa mujer los volverían a mezclar, en sus formas más carnales o viscerales. Tango de por medio.

En la Belgrano de los años previos a la gran crisis, era en las Barrancas donde empezaba la zona residencial, las enormes casonas de personajes ilustres, donde hacía no muchos años, se había instalado el gobierno federal, con sede en el actual Museo Sarmiento, y una vez federalizada la ciudad de Buenos Aires, gozó por poco tiempo del esplendor de ser capital de la misma.

Bajo de Belgrano, "Puente del Aburrido" sobre el arroyo Vega a la altura de la calle Artilleros y Blanco Encalada, año 1911.
Bajo de Belgrano, "Puente del Aburrido" sobre el arroyo Vega a la altura de la calle Artilleros y Blanco Encalada, año 1911.

La calle Victorino de la Plaza mantiene la forma ovalada lo que antes fue la cancha del Hipódromo Nacional.

Pero además de las putas en el sur, y los pingos en el norte, había algo más que movía a estos hombres: “Turban las violas en El Lucero, se hizo la fija del parejero, y están de asado, baile y cantor”, reza la maravillosa letra de aquella melodía. Y sigue: “Mientras pierde la vida un tango, que el ronco fueye rezonga, se alza la cifra de una milonga”.

Es acá cuando se unen los hombres de ayer y de hoy, con el asado, el baile y la música. Sin distinciones sociales. Sin importar de dónde vienen ni cómo se vuelven. Es el buen comer, la música y la buena compañía lo que nos calienta el corazón, nos hace olvidar las apuestas perdidas, los desamores, las penas. Es compartir, lo que “las ilusiones prendiendo va”.

Hoy, la cancha de River, ubicada en el lado sur del ex Hipódromo Nacional, cambió jockeys por la roja y blanca, los caballos por la pelota, los corredores de apuestas por la hinchada, pero lo que los une sigue siendo la misma pasión, no sólo por el deporte. Sino por la compañía. El ritual del asado previo o posterior al partido, los amigos, la alegría de estar juntos, de bancarnos en las buenas y en las malas. Y en éstas, bancarnos aún más. Pasan los años, y las orillas del mismo río han visto a este barrio cambiar mucho. Y no cambiar nada.

Carlos Gardel y su caballo “Lunático”, quien con la monta del legendario Irineo Leguisamo ganó carreras en Palermo y La Plata.
Carlos Gardel y su caballo “Lunático”, quien con la monta del legendario Irineo Leguisamo ganó carreras en Palermo y La Plata.

Aquella zona pantanosa de épocas atrás, al inundarse se llenaba de juncos que luego eran recogidos por los junqueros, éstos se los vendían a los quinteros para que aten sus verduras. Era apenas habitable. Hace poco más de media década que se pudo echar al río, que las casas de esta porción de Belgrano se sienten cada vez más parte. Pero todos estos años pagando el derecho de piso, hizo que cada vez sean menos los memoriosos de sienes plateadas que recuerdan aquel entrañable barrio al que le hace honor el tango.

Sin embargo, allí sigue inmutable la calle ovalada calle Victorino de la Plaza, negada a cambiar de forma, para que recordemos su pasado como cancha de turf.

Y es así como una infusión que era usada en el s.V a.c. por los pueblos originarios de América del Sur, es hoy venerada por culturas de lo más remotas, y lejos de caducar, sigue expandiéndose al latido de las migraciones. Podemos pensar que es su gusto el que lo hace único, o la forma en que se sirve, pero me inclino a creer que es la conexión y los recuerdos que se generan con el mate lo que hace que sea difícil de desprenderse y hoy en día, donde haya un argentino, un uruguayo, un sirio o un libanés, allí estará la pava caliente para reconfortar el cuerpo y el alma, estén en su pueblo natal o en algún lugar lejano y hostil.

Colaboración por María de la Paz Arias. Paz estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Di Tella y disfruta escribir sobre asuntos del Medio Oriente y Asia, y procesos judiciales en países desarrollados y en vías de desarrollo.

Levantando Vuelo: La Migracion de Aves y de Seres Humanos

Sabemos que migración es el traslado de personas o animales de un lugar a otro del mundo, estableciendo su residencia en forma temporal o permanente en su nuevo lugar de asentamiento – puede ser dentro de sus fronteras o fuera de ellas.

Los seres humanos que migran no sólo aportan sus capacidades laborales, sino también sus creencias, aspiraciones, esperanzas, etc. La causa común en las migraciones, la base fundamental e hilo conductor de estos desplazamientos y la de los animales -especialmente las aves- es la supervivencia, el mejoramiento del estándar de vida. En los seres humanos, mayores posibilidades económicas, alimentación, educación de los hijos, más confort, tibieza en el hogar, etc etc.

Millones de personas han hecho camino por el mundo buscando la mejoría en sus condiciones de vida. Los humanos se han desplazado, asentado y adaptado a distintos lugares del planeta, generalmente los mas hospitalarios, pero también a los mas adversos y desafiantes.

Y en nuestras aves, el mecanismo de impulso a levantar vuelo es, en cierto modo, similar; continuar de la mejor manera su ciclo vital, alimentarse, buscar lugares mas propicios para su hábitat, mas huevos, mejor clima, alimento para reproducirse y criar sus pichones y, si le ponemos un toque de humor, cambiar el plumaje como nosotros. Es de esa manera que pueden obtener mayor supervivencia de su especie.

Aves Migratorias - Personas Migratorias

En nuestra búsqueda humana de mejores condiciones, miramos un poco hacia nuestro pasado prehistórico y vemos que los primeros homínidos del Africa Sub-Sahariana se van trasladando a Oriente Medio, al Sudeste Asiático, posteriormente a Europa, que había estado mucho mas fría anteriormente, luego a lugares mas alejados como Australia y América, donde los primeros pobladores, de acuerdo a estudios genéticos, habrían llegado por el puente de Beringia, que unía Asia y Europa en esos remotos tiempos de hielos.

Se han encontrado antiguos restos en Kent, Devon (30.000 años) y Rumania (40.000 años), con muestras de arte antigua como flautas de hueso de ave y marfil de mamut, en el Sur de Alemania, y una antigüedad de aproximadamente 43.000 años. Esto se repite en Siberia, en el Lejano Oriente, en el Oeste de China, en Asia Central, etc. A lo largo de miles de años, buscando, caminando, descubriendo, poblando.

Y siguiendo el patrón de migraciones, con respecto a las aves, en paralelo a las personas, algunas van a lejanos lugares y regresan, otros se quedan y hacen su vida en el mismo sitio, durante generaciones. Las aves migran a veces unos cientos de metros, otras recorren el globo, van de norte a sur, de este a oeste, viajando de noche, otras de día, haciendo pocas paradas o volando sin cesar.

Las rutas de migración no son rectas, generalmente siguen una línea costera, atraviesan valles o vuelan sobre cordilleras. La respuesta viajera se da en tasas elevadas de aves, que son las se han adaptado mejor al vuelo.

Primeras Migraciones Humanas
Toros en la caverna de Lubang Jeriji Saléh en Indonesia (40.000 años)
Toros en la caverna de Lubang Jeriji Saléh en Indonesia (40.000 años)
Rinocerontes en la caverna de Chauvet (32.000 años)
Rinocerontes en la caverna de Chauvet (32.000 años)

En Europa, por ejemplo, el 84 % de las aves migran. Aves como el Ansar Indio, migra pasando sobre el Himalaya , con poco oxigeno, a 8000 metros de altitud , recorriendo miles de kilómetros. El Charran ártico hace un circuito polar de 70.000 kilómetros. Migran las grullas, las palomas torcaces, los vencejos, los buitres, las pequeñas golondrinas y una lista muy extensa de acuerdo al territorio que habitan.

Y en este caso somos nosotros, los humanos, con el cambio climático que provocamos, con las acciones que hicieran que ellas pierdan sus hábitats, con la caza descontrolada, estamos haciendo que en las ultimas décadas las cifras de aves disminuyeran en tal medida.

Desde tiempos inmemoriales el paso de grandes bandadas de aves tenia un significado, de acuerdo a su mitología, sus creencias, sus rutinas, su trabajo. En España, hay varios refranes hermosos, pero este es encantador:

“Grullas en el cielo, carbón en el brasero”.

Y así como tenemos en común la migración, aves y humanos, también tenemos peligros y limitaciones actuales, muy de esta, nuestra época. A los motivos económicos que primaron hasta la segunda mitad del siglo XX, hoy, el hambre, la violencia, las guerras y los desastres naturales hacen desplazar obligadamente a grandes grupos humanos de los países pobres a los ricos. Y los estados receptores crean marcos legislativos más restrictivos para proteger su seguridad social, política y económica.

Un futuro humanitario y solidario tendría que basarse en los derechos humanos de los que migran se hace cada vez mas complejo, para los que ya están y para los que van llegando. Nos gusta pensar un futuro mejor, como imaginaron todos nuestros ancestros para la raza humana y la vida silvestre.

Nota por Meri Trentini. Meri nació en Entre Ríos, estudió Literatura en la Universidad de Buenos Aires y colabora regularmente con Origenes.online escribiendo sobre costumbres, lenguaje, viajes e historias familiares.